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Edicion especiales

El nuevo México

La medalla de Oro obtenida en futbol durante los olímpicos de Londres fue no solo el logro deportivo más grande del año, sino el testimonio de una generación completa que parece estar cambiando el país.

Friday, December 21, 2012

 
Nota del Editor: Consideramos que este comentario del periodista mexicano Jorge Alberto García resume de la mejor manera lo que significó el triunfo olímpico del Tri en el 2012, para el país entero, dentro y fuera de sus fronteras.

Por Jorge Alberto García

Ya no más "ratoncitos" verdes.

(El 10 de Agosto) en la cancha del Estadio de Wembley, los jugadores de la Selección Sub 23 de México inclinaron sus cabezas para recibir la medalla de oro en futbol, que los coronó como campeones olímpicos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Este triunfo, simbólico y demoledor por haber derrotado al poderoso Brasil, también sirvió para desterrar antiguos complejos de victimismo e inferioridad de los que este deporte, el más popular del País, ha sido objeto.

En ningún otro deporte los mexicanos han visto con más claridad el resignado "ya merito", el optimista "sí se puede" y ahora un cada vez más seguro, "sí se pudo".

En el futbol habitan y perduran historias dolorosas de fracasos que han dejado un sabor amargo a lo largo de décadas, que sin embargo ahora se sienten más lejanas con esta victoria.

Parecen nuevos aires para la autoestima nacional que renace y se ensancha con este triunfo y el de los jóvenes atletas mexicanos que también destacaron en clavados sincronizados, tiro con arco y tae kwon do.

Su empuje es otro, como si tuvieran un nuevo "chip" psicológico lleno de voluntad y trabajo en equipo.

El empuje generacional
Alejandra Orozco, de sólo 15 años, obtuvo plata con Paola Espinosa en clavados sincronizados plataforma de 10 metros; Iván García, de 18 años, y Germán Sánchez, de 20, lograron plata en la misma disciplina, y la regia Mariana Avitia, de 18 años, obtuvo el bronce en tiro con arco. En futbol, la base del equipo no pasó de los 23 años.

Para el sociólogo Javier García Justicia se está pasando en México del derrotismo y autoestima colectiva negativa de antaño, a una autoestima positiva y un fuerte empuje de las nuevas generaciones.

"Es una generación más preparada, más formada, con una visión más amplia sobre las realidades. Son conocedores de lo que fue México, pero que no se quieren 'dejar' influenciar por esa realidad", comenta.

"Lo vemos en las Olimpiadas, pero también en las manifestaciones antipolíticas y antimonopólicas que varios movimientos han puesto en marcha últimamente", reflexiona.

Está claro, dice el experto, que estos jóvenes ya no quieren el México de siempre.

La clave, afirma, está en un cambio de mentalidad. De creer que sí se puede y que México no es menos que nadie. Que aquí hay capacidad y formación de alto nivel.

"Yo lo viví en mi España natal hace unas décadas, en las que saliendo de una dictadura, nos creíamos menos que el resto de Europa: los más pobres, los menos preparados", recuerda.

García Justicia comparte que el cambio de mentalidad se introdujo desde las escuelas, la televisión, los medios masivos de comunicación.

"Cuando llegué a México sentí esta realidad, pero también he visto, en contacto con jóvenes, que ya no quieren el País de siempre, ni aceptan ni toleran la corrupción, que quieren otro México y lo están consiguiendo.

"Los cambios sociales se dan poco a poco, pero ya se comienza a dejar sentir la mentalidad de saber que estamos en otro México y, sobre todo, que ellos lo están construyendo".

Para el sociólogo la autoestima colectiva entre los jóvenes es muy diferente a la de los adultos.

"Ellos quieren un México diferente y están luchando para quitarse de la mente ese estigma derrotista.

"Es una generación preparada, formada, que se sabe y reconoce como competente a nivel nacional e internacional, que sabe que los cambios vienen cuando se sueñan", dice.

Trabajo en equipo
Entre muchos factores, el trabajo en equipo fue vital para el triunfo del Tri en la justa olímpica.

De acuerdo con la pedagoga Maria Guadalupe García Palacios, en México se está rompiendo el paradigma individualista en la educación de que sólo importa ser exitoso por sí mismo, sin importar los demás.

"Aquí se preocupó por mucho tiempo en educar para ser el mejor en forma individual, pero la iniciativa privada, y el mismo País, empezó a darse cuenta que los 'número uno' no eran los más sociales, ni los más colaborativos", afirma.

La especialista comenta que hace cuatro décadas, los sistemas educativos de México y Corea del Sur estaban a la par, pero en algún momento los asiáticos lo modificaron con base en cuatro ejes: lengua natal, lengua extranjera, tecnología, civismo y ética.

Esto forzó a sus estudiantes a trabajar en equipo.

En México ya se entendió el sistema. Desde hace algunos años, dice García Palacios, se ha empezado a trabajar por competencias y esto ha dado un giro importante a la educación que ha llevado a los estudiantes mexicanos a aumentar su trabajo en equipo.

"Esto definitivamente tuvo una repercusión en los atletas mexicanos. Nos falta muchísimo todavía para lograr lo que queremos, porque para estar en la vanguardia tienes que cambiar la cultura y esto es forzosamente a pasos lentos".

Voluntad ante la adversidad
De las culturas asiáticas como la china, la coreana y la japonesa, García Palacios destaca el cómo fortalecen la voluntad y la fortaleza frente a la adversidad.

"Ellos lo tienen totalmente claro. El volver a intentarlo una, dos, tres o cuatro veces es uno de los rasgos que los han favorecido, la persona se convence a sí misma de las habilidades que posee, sabe quién es y hasta dónde puede llegar".

La experta asegura que estas características se observaron en las arqueras mexicanas Aída Román y Mariana Avitia, plata y bronce, respectivamente, en tiro con arco.

"Es por esto que las chicas de tiro con arco salieron adelante, porque ellas fortalecieron esa voluntad, éstas son las claves que le están dando el giro a nuestra delegación", remarca.

Para la pedagoga la mentalidad positiva, el trabajo en equipo y el fortalecimiento de la voluntad requieren un cambio cultural que involucra a la iniciativa privada, la religión, la sociedad, el Gobierno, pero sobre todo a la familia.

"Si quieres cambiar un paradigma, empieza por tu casa", dice.

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