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Edicion especiales


‘Habla’ más el cuerpo con lenguaje no verbal

Para aprender a descifrar mejor este lenguaje es indispensable empezar a utilizar todos los sentidos

Thursday, January 17, 2013



Cuando una persona se cubre la boca al hablar, sugiere que ni ella misma cree en sus propias palabras.
Cuando una persona se cubre la boca al hablar, sugiere que ni ella misma cree en sus propias palabras.  Agencia Reforma
 
Si uno de sus propósitos de Año Nuevo es mejorar la comunicación con quienes lo rodean, especialmente con su pareja, hijos, padres... empiece por conocer más sus gestos, sus muecas, sus movimientos de cabeza y ojos y sus posturas, es decir, su lenguaje no verbal.

“Mientras el lenguaje no verbal ocupa el 93 por ciento del total del lenguaje, el verbal sólo el 7 por ciento. Si sé descifrar el lenguaje no verbal de las personas con las que me comunico puedo tener un mejor acercamiento y empatía y lograr una comunicación efectiva que beneficie tanto a uno como a otro”, afirma Blanca Victoria, coordinadora del Centro de Educación Sexual y Desarrollo Humano en Puebla.

De acuerdo con Victoria, maestra en psicología clínica, las mujeres tienen mayor habilidad para detectar el lenguaje no verbal.

“Esto se debe a que a través de los millones de años de evolución, las hembras nos hemos dedicado a dos cosas fundamentales: la crianza de los niños y las relaciones interpersonales, eso hace que hayamos aprendido a relacionarnos mejor y que esto se haya quedado grabado en el cerebro”, explica.

Además, se ha encontrado que la amígdala ocupa un área mayor en el cerebro femenino y esta estructura participa en el reconocimiento de rostros amigables.

Por su parte, Alma Munguía, psicoterapeuta corporal de Psicotepalt. Psicoterapia Corporal y Desarrollo Humano, indica que las personas leen mejor el lenguaje no verbal cuando tienen afinidad emocional y cercanía afectiva con quienes suelen comunicarse verbalmente.

La especialista precisa que es fundamental saber interpretar este lenguaje porque es una forma de comunicarse en lo emocional.

Sin embargo, agrega Munguía, hay a quienes se les dificulta entenderlo. Una de las razones es que muchas personas no saben identificar sus propias emociones y sentimientos.

“Si alguien no puede identificar su enojo, es muy difícil que identifique que el otro está enojado”, señala.


Ejercítese
Para aprender a descifrar mejor este lenguaje es indispensable empezar a utilizar todos los sentidos, indica Victoria.

“Si bien cuando nacemos tenemos habilitados todos los sentidos, conforme va pasando el tiempo dejamos de prestar atención a éstos, por lo general, vemos, pero no observamos; oímos, pero no escuchamos; tocamos, pero no sentimos.

“Muchas veces por el estrés dejamos de tener conciencia situacional, es decir, de darnos cuenta del lugar en donde estamos, de los objetos que nos rodean, de los gestos de las personas...”, puntualiza.

Para entrenarse en descifrar este lenguaje recomienda evitar el diálogo interno cuando se está comunicando con otra persona.

“Incluso cuando estamos callados estamos pensando con nosotros mismos y no estamos atendiendo a lo que está a nuestro alrededor.

“Es importante tratar de hablar menos y agudizar más los otros sentidos, como la observación. La idea es quedarnos callados y estar más atentos a los gestos, a las posturas de las manos, a los movimientos de los ojos de los otros”, comenta Victoria.

Munguía aconseja jugar juegos como Caras y Gestos o Adivínalo con Mímica, pues éstos ayudan a ejercitarse y entender mejor el lenguaje no verbal. “Es importante jugar estos juegos en los que hay que decirlo todo con el cuerpo, con los gestos, con las expresiones”, indica.

Igualmente recomienda que las personas se conozcan a sí mismas. Un ejercicio es mirarse al espejo y observar las gesticulaciones o las muecas que se realizan cuando están enojados, tristes o contentos.

Sin palabras
Estos son algunos ejemplos de lo que “dicen” ciertos gestos y posturas:

■ Mantenerse de pie con los pies juntos es señal de sumisión; al abrir los pies la señal es “aquí mando yo”.
■ Juntar los índices y cubrir la boca puede significar: “Yo sé algo que callo”.
■ Cuando una persona se cubre la boca al hablar, sugiere que ni ella misma cree en sus propias palabras.
■ El mismo gesto, al escuchar, implica una falta de credibilidad en el interlocutor.
■ Cuando las manos se juntan como en postura de ruego y los dedos índices se apoyan sobre los labios tocando la punta de la nariz, se está evaluando un problema que se considera difícil y genera preocupación.
■ Cuando los labios desaparecen y las comisuras se tuercen hacia abajo las emociones y la confianza están en el punto más bajo, mientras que la inquietud, la tensión y las preocupaciones se encuentran en un punto álgido.
■ Se baja la cabeza y se aprietan los labios cuando la persona está sintiéndose culpable.
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