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Edicion especiales


La imagen del cuerpo


Thursday, February 7, 2013



*El autor es psiquiatra y psicoanalista * Comentarios: racleriga@yahoo.com.mx
*El autor es psiquiatra  y psicoanalista  * Comentarios: racleriga@yahoo.com.mx  Agencia Reforma
 
La imagen que tenemos de nosotros mismos tiene como uno de sus elementos principales el corporal, el cual representa las percepciones e ideas relacionadas con nuestro propio cuerpo y juega un papel relevante en la constitución de la autoestima personal.

En ocasiones la imagen que tenemos de nuestro cuerpo o de algunas de sus partes, como la nariz, las orejas, la estatura, las proporciones del busto, no nos satisface y la rechazamos en función de que no corresponden con el ideal de belleza que predomina en nuestro entorno familiar o social.

El modo en que nos sentimos con nuestra imagen corporal denota la manera en que nos valoramos.



Los componentes

La imagen corporal, que también ha sido llamada autoestima corporal, se desarrolla con la influencia de varios factores:



-Por influencia interpersonal
a través de los elogios, críticas y demás apreciaciones que realizan las personas significativas, -principalmente los padres-, sobre las características físicas, el ideal de belleza y la presencia de determinadas expectativas sobre la estética corporal en el ambiente donde vivimos.



-La valoración
que cada persona hace de su propio atractivo físico, que de alguna manera es fortalecida, por el grado de aceptación o de rechazo que reciba de los demás, en particular del sexo opuesto.



-La influencia de muchos medios
de comunicación social, los que juegan un papel fundamental por sus posibilidades para imponer determinadas modas y patrones estéticos mediante la utilización de modelos, personajes, etcétera, que representan el ideal de belleza.

De manera particular, hoy múltiples medios de comunicación se encargan de difundir estereotipos de belleza que suelen asociar con el prestigio social, la elegancia, el éxito, la salud y otras representaciones sociales deseables.

Así, el culto hacia la delgadez, a modelos con determinada estatura y complexión hace que muchas personas, en particular los jóvenes, se sientan descontentos con su figura, con su propio cuerpo, al que rechazan por completo o a alguna de sus partes, lo que provoca diversos malestares que pueden llevar a la aparición de trastornos emocionales, acompañados de distorsión de su propia imagen corporal y de la búsqueda, a toda costa, del ideal de belleza, que no siempre resulta accesible o racional por razones genéticas o culturales.


Percepciones erróneas

Así, no resulta raro encontrar jóvenes con anorexia, trastorno que no sólo se caracteriza por evitar comer para no engordar, sino también por la no aceptación de sí mismo como persona, el temor de no ser aceptado por los demás, presencia de sentimientos de inferioridad, entre otras afectaciones que en muchos casos puede tener un desenlace fatal, incluso, la muerte.

También existen, como una consecuencia de los fetiches físicos impuestos por los medios, casos de jóvenes varones con el trastorno denominado vigorexia, caracterizado por la búsqueda obsesiva del aumento de la musculatura.

Estos jóvenes presentan una distorsión de su esquema corporal que los hace percibirse como seres enclenques distantes de la figura ideal, por lo que consumen gran parte de su tiempo haciendo ejercicio físico para lograr la figura de los fortachones que les muestran los medios.

También podemos encontrar a otro grupo de personas que rechazan alguna parte de su cuerpo y recurren a la cirugía, opción que puede ser aceptable cuando en realidad existe alguna deformación física que daña la autoestima y crea determinado malestar; lo que no ocurre en los casos que mencionamos y en los cuales la distorsión del esquema corporal se produce por su comparación con ese ideal de belleza acuñado por los medios, como los bustos o glúteos voluminosos.

Actitud

Si bien una presencia física agradable puede influir en la autoestima de las personas, en sus sentimientos de seguridad, en sus relaciones y éxitos sociales, la educación debe propiciar que los jóvenes en particular no busquen de manera irreflexiva la imitación de estos modelos ideales que imponen muchos medios, ya que en numerosos casos pueden conducir a la distorsión del esquema corporal, al autorrechazo, a problemas emocionales y trastornos como los mencionados.
De este modo, el que se busque de manera racional el atractivo personal que se consigue mediante la adopción de hábitos de aseo personal; realización de ejercicio físico de manera racional; una dieta adecuada, la compostura al hablar o gesticular; el cultivo del buen gusto en el vestir, que no significa necesariamente hacerlo con ropas costosas, y, de manera fundamental, el cultivo de la armonía, la tranquilidad interior.
Es esencial no olvidar que la actitud importa mucho más que la apariencia.
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