Ali y Cruyff, muertes que marcaron 2016

Por FRED LIEF,

Associated Press

Johan Cruyff, 68

Sus regates han sido imitados hasta la saciedad. La selección holandesa en la que jugó, y el Barcelona que dirigió, son dos de los equipos más admirados en la historia. Y su forma de interpretar el fútbol cambió el deporte para siempre. Simple y sencillamente, Johan Cruyff fue un futbolista y técnico iconoclasta, único e irrepetible. Cruyff falleció tras perder su batalla contra el cáncer pulmonar. El exjugador holandés personificó el “Fútbol Total”, y dibujó el prototipo del Barcelona que, años después, Pep Guardiola, Lionel Messi y compañía llevarían a su máxima expresión. “Nos deja otra leyenda”, escribió Messi, delantero argentino de un Barcelona que debe su ADN a la revolución que implementó Cruyff, primero como su jugador (1973-78), cuando ayudó a un club de mitad de tabla a conquistar su primer título de liga en una década, y luego como su timonel (1988-96), cuando lo condujo a conquistar en 1992 su primera Copa de Europa. Cruyff alcanzó su zénit como jugador en la década de los 70 con la selección de Holanda, Ajax y el Barcelona. De pelo largo y figura desgarbada, el chico que salió de los callejones de Amsterdam fue el emblema del Ajax y de la “Naranja Mecánica” que maravilló en la Copa del Mundo de 1974, dos equipos que con un estilo de juego de presión alta, circulación constante del balón y jugadores sin posiciones fijas que sería conocido como el “Fútbol Total”. Su talento era tal que ocupa el Olimpo de los dioses del fútbol, al lado de otros titanes como Pelé, Diego Maradona, Franz Beckenbauer, Alfredo Di Stéfano y el propio Messi.

Muhammad Ali, 74

En su última caravana, a través de su ciudad natal, el parabrisas del coche fúnebre estaba cubierto por tantas flores que el chofer apenas podía ver el camino. Fue campeón del peso completo en tres ocasiones, con una mezcla jamás antes vista de velocidad, poder y astucia. Se autoproclamó como “El Más Grande”, y boxeador que podía “flotar como mariposa, picar como abeja”. Y lo hizo con una personalidad y bravuconería magnéticas. Ali peleó en todos los rincones del mundo — . Se cambió de religión y de nombre.