206 millas en bicicleta

Por Perla Mendoza

Así es: la mejor forma no solo de conocer tu ciudad sino tu camino es al volante de tu bicicleta. Podrás tener las mismas responsabilidades que un conductor de cualquier vehículo, pero esa libertad que te da tu cuerpo al coordinar con tu mente mientras pedaleas entre las calles puede ser para algunos un peligro pero otros es un placer. Sobre todo cuando tienes que esquivar carros mientras la consciencia de respeto hacia los ciclistas se cumpla en cada rincón del estado de Washington.

Por 40 años consecutivos la organización Cascade Bicycle Club ha logrado que miles de personas se monten a sus bicicletas para disfrutar de uno de los mejores paseos del país: Seattle to Portland (STP). El sábado 13 de julio, a partir de las 4:45 a.m. comenzaron a llegar los primeros individuos en el estacionamiento de la Universidad de Washington, iniciando la primera ronda de valientes en realizar su recorrido en un sólo día. Después de las 5:15 a.m. se concentraban la mayoría de la gente que entre risas y entusiasmo iban llegando para reunirse con sus equipos o parejas, mientras los baños generaban largas filas, poco a poco el cielo iba agarrando color y los grupos con camisas decorativas salían del punto de partida con un límite de dos días para ser parte de los ocho mil participantes en lograr un solo objetivo: vivir la experiencia de recorrer 206 millas hacia Portland.

Con una pequeña bandera de Perú desgastada por el sol, Julia Johnson, la lleva siempre colgando debajo del sillón de su bicicleta. A finales del 2014, después de fallecer su padre de Alzheimer, con la recomendación de una amiga compró su primera bicicleta de ruta, encontró en ella un medio terapéutico de desahogo y meditar sobre las circunstancias que vivía.

“Yo sentí una manera de desahogarme, salir y ver algo nuevo y no tener que pensar en las cosas tristes” además Julia comentó que siempre lleva presente que una de las formas de retar a la enfermedad que padeció su padre es haciendo precisamente ejercicio; una de las tantas razones por las que ha realizado STP por quinta vez.

A pesar que al principio se frustró al subir colinas y ver como los demás la iban dejando atrás, bajo practica aprendió a ponerse pequeñas metas alcanzables como un árbol, un anuncio o cualquier objeto que viera en el camino al momento de subir la cuesta para alcanzarlo con facilidad.

“STP es diferente cada vez porque el clima es diferente. Pon tu mente no tanto en el dolor que está sintiendo tu cuerpo o el esfuerzo que este genera. Sigue pedaleando anticipando lo que puede venir porque cada curva o cada bajada es lo que se te presenta y de esa manera te desconectas del esfuerzo corporal y te enfocas en la meta”, nos compartió la peruana de 49 años.

Cascade ofrece una serie de paradas oficiales entre ellas las estaciones de descanso, las cual los participantes pueden tomarse los minutos que sus cuerpos requieran para comer, hidratarse con bebidas con electrólitos de diferentes sabores, dotarse de barras o gomitas de proteínas con o sin cafeína para llevarlas en las bolsas traseras de sus camisas, sin olvidar una de las frutas favoritas de los ciclistas: el plátano. Además de frecuentes pequeñas paradas desde Seward Park en Seattle hasta Scappoose, Oregon basados en diferentes horarios. En el camino estarán los grupos que bajo una cierta velocidad van en hilera uno tras otro, rotándose cada cierto tiempo la posición del capitán. También están las personas de mayor edad que alrededor de sus 75 a 80 años entre el rayo del sol y el paisaje de las primeras 150 millas van disfrutando poco a poco su camino, las sonrisas de los niños y niñas que al lado de sus padres dejan que sean ellos los que lleven la velocidad de las bicicletas mientras unos duermen recargados en el volante y otros gozan el paisaje.

También Nathan Brown miembro de la Guardia Nacional del Ejercito de Washington en Anacortes, inició la actividad de ciclismo en el 2014, por medio de un amigo se enteró sobre Seattle to Portland, pero fue hasta este año que decidió tomar la aventura a lado de su compañero de trabajo. Logrando juntos que su comandante aprobará la realización del viaje como un evento de divulgación comunitaria.

“Los dos días tuve dificultades cerca de las 95 millas. El primer día anduve solo, tuve que detenerme en un puesto de limonada en la carretera durante unos 30 minutos para recuperarme antes de recorres las últimas cinco millas. Creo que bebí medio galón de limonada mientras estuve allí. El segundo día, estaba agotado después de subir el puente St. Johns en Portland tuve que salir de la carretera por un momento”, sin embargo Nathan recordó que los paisajes eran hermosos y con un clima perfecto, las personas que conoció durante su viaje fueron amables y sin duda alguna lo volvería hacer.

Acompañada de su lista de canciones para su paseo de STP, Veronica Baez por segunda ocasión recorrió la ruta con sus amigas, solo que esta vez gozó de la compañía de su hijo, Gio Baez de 14 años de edad. Sobre su bicicleta, Veronica al ritmo de la música que desprendían sus bocinas, un elemento fundamental para seguir pedaleando durante la trayectoria, nos compartió uno de sus trucos durante las largas subidas a las colinas.

“Cuando voy hacia una colina, ya que mis piernas siguen pedaleando en un ritmo normal, comienzo a contar en cada pierna. La conexión de tu cerebro, cuerpo y tu respiración se acomoda. Al ponerte a contar pones tu cerebro a controlar todo tu cuerpo, el ritmo de las piernas va siguiendo lo que tu mente va diciendo. Ese truco me los enseño mi hijo (Gio) y me sirve” afirmó la madre de 43 años, quien en el 2017 realizó el Tour Davita de 250 millas en honor al fallecimiento de cáncer de su cuñada, motivo que la inspira a seguir participando en eventos de diferentes fundaciones para ayudar a personas enfermas.

Las primeras 100 millas de STP llevan las historias de cada miembro a reunirse a la mitad del camino en Centralia, donde la dicha de lograr el primer reto da la bienvenida a todos aquellos que acamparán y gozarán de la comida y las bebidas mientras cae la noche para retomar el valor y salir al día siguiente a conquistar los paisajes de Oregon hasta concluir en la meta final: Portland.

Cada pedalear es la apertura a un nuevo horizonte, y sin duda para Olga Lucia Herrera, miembro de la mesa directiva de Cascade, desde pequeña sus padres le compartiendo la libertad que transmite montar una bicicleta, además de ser un medio de transporte barato.

“Con la bicicleta se construye comunidad y aprende la comunidad, no hay mejor estudio que andar en bicicleta por toda la ciudad, te das cuenta de todo”, así mismo la colombiana Olga Herrera dijo que Cascade busca expandir la diversidad de la organización. Además de seguir mejorando la calidad de vida por medio del ciclismo, generar paseos para que la gente siga disfrutando de la bicicleta con la firmeza de educar tanto al ciclista como al público en general las responsabilidades de cada uno para un pedalear seguro.