(AP Foto/Martin Mejia)

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¿En Quién Confiar?

Sophia Vackimes, Coordinadora de Servicios de Emergencia en Español, Ciudad de Renton

Últimamente, por medio de las noticias, nos hemos enterado muchos de nosotros sobre lo difícil que es avisar a la población sobre posibles desastres. Los estados de alerta y las notificaciones de peligro inminente son algunos de los mensajes más difíciles no sólo de comunicar, sino de crear, recibir, interpretar. El aviso de un ataque nuclear, el cual resultó ser falso, y que alarmó a la población de Hawái hace un par de semanas es ejemplo de las consecuencias de comunicación mal hecha. Hemos podido aprender muchísimas cosas de ese evento, y seguramente seguiremos enterándonos de los muchos detalles que intervinieron en la divulgación de un error.

Hay varias cosas que considerar en ese caso, pero no es el único. Debemos pensar que estamos inmersos en la recepción de grandes cantidades de información. Simplemente por medio de las redes sociales o la televisión nos enteramos de muchísimas cosas de las cuales hace unos años no hubiéramos sabido nada. Solamente en este par de semanas han habido varios casos en los cuales alarmas han sonado o no, nos hemos enterado de fallas en diferentes tipos de equipo para la diseminación de alertas, hemos leído información sobre desastres enviada a ciertos sectores de la población y otras no, en fin, una multiplicidad de factores intervienen positiva o negativamente en la información que nos llega. Es claro que estos eventos no han sucedido todos aquí. En este estado estamos al tanto, por ejemplo, del posible deslave que puede ocurrir cerca de Yakima, en Rattlesnake Ridge.

Ahí, afortunadamente, las autoridades han ayudado a la población a mantenerse a salvo, dando aviso oportuno, y preventivo. Las autoridades locales y estatales han intervenido para reubicar a la población, los científicos observan el desplazamiento de la falla en el terreno, y las noticias nos han mantenido informados. Rafael Estevez, de la división de asistencia a emergencias del ejército, fue movilizado al área y ha estado contribuyendo a la labor informativa facilitando información clara y precisa a la población hispanohablante. Por medio de su intervención más personas están enteradas del riesgo que representa el posible desplomo de esa montaña.

Una de las labores que realizan los departamentos de emergencia, como el mío y el de Rafael es el de comunicar, en nuestro idioma, la importancia de desastres posibles en nuestra zona, así como diseminar posibles maneras para estar preparados para confrontar eventualidades como terremotos, deslaves, inundaciones, incendios, etc. De los medios de información, como La Raza NW, y de gobiernos locales y estatales depende que tengamos conocimiento sobre los posibles riesgos a los que estamos expuestos. Y estamos expuestos a mucho: tanto a las fuerzas naturales, (incluida la desestabilización climática a la cual contribuimos con la emisión de bióxido de carbono generando calentamiento global), como a desastres catastróficos como lo sería un ataque nuclear. Es importante estar alerta y mantenerse informado. Y finalmente, hay que comunicarle constantemente a quienes nos rodean la información que tenemos ya sean nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo pues es de importancia vital.