!Hay que planear!

Sophia Vackimes, Coordinadora de Servicios de Emergencia en Español, Ciudad de Renton

Seguramente todos hemos visto imágenes estremecedoras sobre los efectos que tiene un desastre natural sobre poblaciones humanas. Estos días tsunamis devastadores, volcanes en erupción, inundaciones, terremotos, están por todos lados: la televisión, el internet, el cine, etc. Es fascinante para muchos de nosotros ver cómo la naturaleza sigue su curso. Sin embargo, y lamentablemente, nosotros los humanos nos hemos puesto en su camino; quisiéramos vivir sin que ella nos agitara, mojara, o incomodara, pero esto es imposible. Peor aún, en muchos casos nos hemos ido a vivir a lugares donde realmente no conocemos el entorno ni su historia geológica. Esto quiere decir que no estamos al tanto de los cambios que suceden o pueden suceder a nuestro alrededor. No sabemos si un volcán como el Monte Rainier es un volcán inactivo, o extinto … (está dormido y algún día podría despertar furiosamente). Desconocemos la intensidad de los cambios de temperatura para diferentes temporadas del año, no sabemos dónde se hallan los ríos que pueden desbordarse ahogándonos y arrasando con nuestros hogares, además de que nos movemos en lugares que podrían ser afectados por un deslave durante una tormenta. Esta información la recibimos, en nuestros lugares de origen por medio de la tradición: cuentos, leyendas, costumbres populares¬, o historias familiares, que nos alertan acerca de los peligros a los que podríamos estar expuestos en caso de un desastre.

Cuando nos transportamos a otro lugar, cuando emigramos a otro país, perdemos ese conocimiento. Nos desorientamos, nos ocupamos de asuntos diarios. Vamos a trabajar, de compras, a veces salimos de paseo, pero no nos damos tiempo para conseguir información que es vital. Por ello tenemos que poner especial atención cuando se nos pide que nos preparemos para una situación de emergencia.

En el Estado de Washington entró en vigor la ley (SB 5046) que requiere que los servicios de emergencia estatales, en los condados y ciudades le brinden a la ciudadanía de habla hispana notificación sobre situaciones de emergencia en su propio idioma. En este momento algunos servicios están organizando esta información, otros haciendo traducciones de materiales existentes o escribiendo artículos como este. Pero somos muchos los hispanohablantes del estado y por ahora sólo hay dos personas haciendo este trabajo que nos debería interesar a todos nosotros. Todos tenemos que colaborar con este esfuerzo, tenemos que exigir que se nos dé información sobre cómo prepararnos en caso de una emergencia. Tenemos que dirigirnos a nuestras respectivas ciudades y preguntar cuándo se darán los cursos en español y tomar estas clases, asistir a las charlas. Tenemos el derecho a recibir esta información en nuestro idioma. Hay que exigir, hay que planear.