Leyenda del fútbol mexicano Ignacio Calderón trae mensaje para la juventud

Staff,

La Raza del Noroeste

Everett.- La semana pasada la población local, en particular los jóvenes futbolistas, tuvieron el honor de conocer a una reconocida figura de fútbol mexicano de los 60’s y 70’s, El Cuate, Ignacio Calderón.

Calderón llegó acompañado de su esposa, la señora Alicia Salcedo de Calderón y fueron invitados por Felipe y María Hernández, propietarios de la tienda Los Gavilanes con el objeto de brindar un mensaje positivo a la comunidad de niños futbolistas de la comunidad de Casino Road, Everett.

El Cuate defendió los colores del Club Deportivo Guadalajara más de una década. Integró la Selección Olímpica y el equipo la selección nacional de México. Como portero, Nacho, como le llaman sus amigos, fue reconocido como el noveno mejor de la CONCACAF del siglo XX.

Los que tuvieron la oportunidad de ver los mundiales de Inglaterra 66 y México 70, recuerdan sus esmeradas actuaciones y el récord de 310 minutos sin gol en un mundial que obtuvo en el 70. En el 66 tuvo la oportunidad y el honor, como nos comentó, de estar en el equipo con nada menos que La Tota Antonio Carbajal, también portero, quien fuera su ídolo desde muy joven. Calderón reemplazó a Carbajal en el segundo encuentro de aquel mundial, recuerda orgullosamente y con respeto.

Entre sus actividades en Seattle, el portero, quien además es dentista de profesión, fue agasajado en un conocido restaurante de la ciudad de Renton por miembros de la comunidad hispana local. Además, en Everett compartió tiempo con niños futbolistas de Hand in Hand Soccer Camp, en las canchas de Kash Park. En su alocución frente a una gran cantidad de niños, entrenadores y público, Calderón compartió sus experiencias e hizo un llamado a los niños a practicar el deporte recordándoles la importancia de la buena salud. Destacó asimismo el rol clave de sus padres durante su infancia en relación a los estudios y el deporte. Mientras estudiaba odontología practicaba el fútbol, pero primero fueron siempre sus estudios hasta completarlos, como sus padres le exigieron. Logró balancear con éxito sus estudios, los entrenamientos y partidos convirtiéndose en una estrella del futbol y terminado su carrera.

Sobre su vida deportiva recuerda muchos logros desde sus primeros campeonatos, su integración a la selección nacional -su aspiración desde muy joven- una olimpiada en Japón y su participación en los mundiales de Inglaterra 66 y México 70.

Uno de sus recuerdos más gratos, nos indicó, fue el partido contra la selección española en el Santiago Bernabeu, Madrid, donde contuvo incontables cañonazos y disparos de la artillería española que contaba con una delantera poderosa y no pudieron vulnerar su portería. De hecho, su gran actuación fue tan memorable que hubo una placa conmemorativa por aquella notable defensa. Otro recuerdo que tiene es su intercambio de guantes en Rusia con Lev Yashin, La Araña Rusa, famoso portero de reconocida trayectoria mundial por sus atajadas en los ángulos más difíciles de imaginar y que parecía que tenía 8 brazos, de ahí viene su apodo.

La señora María Hernández, anfitriona del arquero mexicano y asistente a los eventos, nos comentó un dato curioso que no muchos conocen. Dentro de sus múltiples facetas profesionales, ella recuerda que Calderón fue un galán de fotonovela en los años sesentas y setentas en la revista “Cita”.

Es la primera vez que el ex-futbolista participa en eventos de esta naturaleza en Estados Unidos y su primera vista a nuestro estado. En México si lo hace con alguna frecuencia, sin fines de lucro y sobe todo, con mucho gusto a favor de la juventud.

Calderón se mostró encantado con los paisajes de Washington, la calurosa bienvenida y los agasajos por parte de sus anfitriones, ente ellos el que se llevó a cabo en un conocido restuarante en Renton al que asistieron el ex jefe de la policía de Everett, Manuel García y Pepe Fernandez. El Cuate aprovechó su estadía para visitar junto a su esposa las islas y la ciudad de Vancouver antes de regresar a su hogar en Guadalajara, la tierra que lo vio nacer.