(AP Foto, File)

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Recordando el legado de Reagan

Por Rafael Granados

El impulso contundente de las políticas antimigrantes del actual gobierno del presidente Donald Trump, nos obliga a recordar una parte cumbre de las políticas migratorias que dejo huella por parte del partido Republicano, las cuales encausaron el razonamiento de lo que debería ser usado como antecedente para dar solución a la parte de la inmigración actual.

Lejano quedó aquel 06 de Noviembre de 1996 en el cual el Presidente Republicano de ese entonces Ronald Reagan firmó la “The Immigration Reform and Control Act”, mejor conocida como la ley Simpson-Rodino, aún en contra de poderosos miembros de su partido que se oponían a entregar una AMNISTIA, la cual beneficio a por lo menos TRES MILLONES de personas indocumentadas contribuyendo así a la estabilidad y unidad familiar a través de ese vinculo jurídico que fue aprobado por el congreso estadounidense. La Ley Simpon-Rodino se dio como respuesta del gobierno de Reagan a la presión de múltiples sectores de la sociedad americana debido a una clara actitud hostil hacia los indocumentados, a quienes se les acusaba de degradar los salarios, producir desempleo, representar una carga para el erario público, reducir los esfuerzos de organización de los sindicatos y favorecer el contrabando. Motivo por lo que se pensó que incorporando la legalización a esos tres millones de indocumentados daba alivio aparente al fenómeno migratorio proveniente de todos los núcleos étnicos y sociales para incorporarlos a la economía del pueblo estadounidense. La Ley Simpon-Rodino impuso tres tipos de sanciones a saber: Impuso sancionar a los empresarios que en el futuro contrataran indocumentados; dio medidas de coerción para el control de las fronteras, control e inspección interior, así como el establecimiento de sistemas de expulsión, y dio como resultado el apoyo de estas previas disposiciones la REGULARIZACION de cerca de tres millones de personas indocumentadas, principalmente de México, ya que el flujo migratorio de los mexicanos por su vecindad común de compartir fronteras representaba y representa un atractivo logístico que otros países no tienen. Además cabe señalar que México nunca se recupero de la descampesinización del dictador Porfirio Díaz, lo cual trajo desde ese entonces un flujo muy alto de campesinos que emigraron hacia los Estados Unidos. Aunado a estos factores al comenzar la segunda guerra mundial, este país requirió la mano de obra que sustituyera ese gran vacío de trabajadores que la nación requería desde ese entonces en el sector agrícola, dando como resultado el origen del programa bracero mediante el convenio firmado entre México y los Estados Unidos en el año de 1942 y cuya solución saco a flote la economía de este pueblo, mediante la contratación de cerca de CINCO millones de trabajadores provenientes de México, dicho programa Bracero y a petición expresa del gobierno estadounidense se extendió hasta el año de 1964, por ello la importancia histórica del expresidente Ronald Reagan al dejar ese legado y proclamó un acto de justicia a millones de indocumentados.

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