Todos somos uno

Por Sandra Maqueda

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de acompañar al sargento John Awai en su recorrido nocturno en la ciudad de Renton para poder ver desde mi propia perspectiva como actúa la policía con la comunidad en general, pero sobre todo como interactúa con la comunidad Latina. Sabemos que la simple presencia de la policía es de por si imponente y no podemos negar que al comparar a los elementos de la policía de los Estados Unidos con los elementos de la policía de nuestros países de origen, la diferencia es enorme. El entrenamiento y sobre todo la capacitación es una de las grandes diferencias que yo encuentro y aunado a eso en nuestros países no se requiere de una buena condición física para pertenecer a la policía, chaparritos, panzoncitos algunos pasados de peso y otros demasiado flaquitos. No generalizo pero la gran mayoría son así. Súmale a eso el mal pago que reciben por su servicio, derivado de ello la extorción a la que nos fuimos acostumbrando y hasta cierto punto el soborno que nosotros mismos fuimos aplicando, cosas que crean un enorme abismo entre la policía de los EUA y la de Latinoamérica.

Cuando cometes un delito aquí no puedes esperar menos de 3 unidades y entre 3 y 5 policías bien fornidos y armados que con su gran autoridad llegan a poner control de la situación, si hablas ingles ya la hiciste y sino la cosa se pone aún más tensa. Fue la primera llamada de emergencia de la noche “un reporte de robo” que nos tocó cubrir en el “ride along”. Un joven de unos 20 años había quebrado la ventana de su propia camioneta en un estacionamiento público ya que había olvidado las llaves dentro y necesitaba su maleta con su equipo para su clase de box, por supuesto que alguien lo reporto a la policía y de inmediato llegamos al lugar de los hechos. El joven no hablaba inglés así que cuando escucho al sargento Awai dirigirse a él en español su rostro le cambio completamente, sus ojitos le brillaron y se podía ver su alivio a leguas. Este chico la libro por que afortunadamente hubo alguien que pudo comunicarse con él y entender que era su auto y que no estaba intentando robarlo.

Moraleja; hay que hablar inglés y hay que pensar bien lo que vamos hacer, al final le salió más caro el caldo que las albóndigas a este muchacho que ya ni siquiera entro a su clase de box y el sustazo nadie se lo quita. Ponlo en tu lista de propósitos de año nuevo. Tomar clases de inglés.

Otro caso que me llamo la atención y que quiero compartir con ustedes es el de un reporte de violencia doméstica, una pareja Latina que se aceleró y que no pudo arreglar sus problemas con palabras llego a los golpes. La policía dijo que el hombre jaló por el cabello a la mujer y la empujo con violencia. Cuando estaban esposando al marido la mujer dijo que no se lo llevaran que era la primera vez que actuaba así y que podían arreglar la situación. Demasiado tarde, porque el estado de Washington la policía por ley tiene que arrestar al agresor aunque la contraparte no quiera. Esto no quiere decir que no reportes a la policía cuando existe abuso y violencia en tu hogar, al contrario es importante que no te arrepientas y prefieras aguantar malos tratos, existe ayuda y si tu temor es que vas hacer ahora sola y desamparada, existen refugios en donde puedes vivir con tus hijos y estar protegida(o) de represalias, aquí la ley sí actúa. Mi experiencia en este recorrido me ayudo a saber que nuestra gente necesita mucha información y apoyo y esa es mi misión porque todos somos uno.