(AP Foto/Paul Sancya)

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Tras semanas de angustia, niños migrantes verán a sus padres

Por ELLIOT SPAGAT ,

Associated Press

SAN DIEGO (AP) — Las autoridades estadounidenses comenzaron el martes a reunir a niños menores de 5 años con sus padres, tras haberlos separado a la fuerza en la frontera con México por haber entrado al país ilegalmente.

Por lo menos 54 menores serán reunidos con sus padres antes del plazo impuesto por un tribunal, dijo un abogado del gobierno, aproximadamente la mitad del centenar de niños cubiertos por la orden. Los funcionarios estaban revisando los casos de otros cinco niños para tratar de resolver sus casos antes de que se cumpla el plazo.

El lunes, el gobierno del presidente Donald Trump reconoció que no podría cumplir con el plazo fijado por un juez para reunir a niños menores de 5 años con sus padres, a los que separó bajo su entonces vigente política de “tolerancia cero”.

Trump aseguró el martes que la solución para el problema de cómo el gobierno cumplirá con el plazo judicial para reunificar a familias migrantes separadas es “que no vengan a este país ilegalmente”.

Antes de salir de la Casa Blanca rumbo a una cumbre en Europa, Trump respondió a preguntas sobre el tema diciendo: “Esa es la solución, que no vengan a este país ilegalmente, que vengan como hacen otros, legalmente”.

El presidente también criticó a los demócratas que han pedido desmantelar al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), afirmando que ello demuestra que los demócratas “quieren fronteras totalmente abiertas y no les importa la criminalidad”.

Los padres que han sido detenidos por el ICE “en su mayoría” están siendo trasladados a lugares cerca de sus hijos y las familias serán dejadas en libertad, afirmó Sarah Fabian, abogada del Departamento de Justicia. Explicó que se publicarán los lugares de los reencuentros, pero que los niños han sido llevados a refugios en distintos puntos del país.

Más de 2.000 niños fueron separados a la fuerza de sus padres cuando intentaban cruzar sin permiso la frontera, como parte de la política de “tolerancia cero”.