Por ALICIA A. CALDWELL,
Associated Press
WASHINGTON (AP) — Cientos de miles de jóvenes que viven en Estados Unidos sin permiso dieron la cara luego de que el gobierno de Barack Obama les prometió que se los protegería de la deportación y se les permitiría trabajar. Nancy Villas, de 20 años, fue una de las primeras que se acogió a DACA,. Desde entonces ha trabajado a tiempo parcial en una escuela infantil para pagar la universidad. Ahora le preocupa que la obliguen a regresar a México, un país que abandonó a los nueve años. “Sabía que sería la única forma de tener mejores oportunidades”, dijo Villas. “Yo corrí el riesgo sin pensar que alguien quisiera quitarlo”. Hay pocos indicios que apunten a que Donald Trump vaya a tomar medidas rápidas para deportar a los participantes en el programa. En una entrevista tras las elecciones con “60 Minutes”, de CBS, Trump dijo que se centraría en un principio en los migrantes sin permiso de trabajo que tienen historial delictivo. Dijo que serían entre 2 y 3 millones de personas, aunque es probable que la cifra esté inflada. Es posible que el temor de los participantes en el programa sea exagerado, señaló Mark Krikorian, director ejecutivo del Centro Para Estudios Migratorios. “A menos que haya delitos de por medio o algo específico que llame la atención sobre una persona, no veo cómo vayan a ser una prioridad”. El presidente Obama creó el programa para proteger de la deportación a jóvenes traídos ilegalmente al país cuando eran niños, algunos de los cuales ni siquiera recuerdan sus países nativos. No legalizaba la situación de los inmigrantes, sino que dejaba en suspenso las posibles deportaciones. Nunca hubo garantías de que la iniciativa durase más allá de la presidencia de Obama. Perseguir a los participantes de DACA sería una gran labor logística que sólo empeoraría los retrasos en los tribunales de inmigración, que ya de por sí están abrumados, con gente que espera años un fallo final. Añadir unas 750.000 personas al sistema judicial “no haría nada por mejorar la seguridad pública”, señaló. Sin embargo, la mera posibilidad de que eso ocurra ha llevado a algunos legisladores demócratas a pedir a Obama que proteja a estos migrantes con indultos antes de abandonar el cargo. Además, activistas defensores de los jóvenes inmigrantes han prometido mantener su lucha por ganar el apoyo político y público en favor de una reforma de las leyes migratorias. “Nos organizamos en todo el país, compartimos públicamente nuestras historias y nos reunimos. Tomamos medidas concretas y exigimos a los políticos que asumieran sus responsabilidades”, dijo Cristina Jiménez, directora ejecutiva y cofundadora de United We Dream. Un gobierno de Trump, afirmó, no cambiará eso.
