Staff Agencia Reforma
ABUJA, Nigeria .- El Presidente nigeriano Goodluck Jonathan anunció una guerra total contra el grupo islámico radical Boko Haram, que mantiene secuestradas a más de 200 niñas desde el pasado abril.
“Es un hecho triste, al hablarles yo hoy, que los avances de los últimos 15 años de régimen democrático en nuestro país se ven amenazados por la presencia del terrorismo internacional en nuestras tierras”, dijo Jonathan, primer Presidente civil tras años de mandatos militares, en un discurso televisado para celebrar el Día de la Democracia.
“Estoy decidido a proteger nuestra democracia, nuestra unidad nacional y nuestra estabilidad política, desatando una guerra total contra el terrorismo”, añadió.
El Mandatario sostuvo que había autorizado a las fuerzas de seguridad emplear cualquier medio necesario bajo la ley para asegurarse de que Boko Haram, que opera en el noreste de Nigeria, sea derrotado.
El anuncio de Jonathan se da un día después de que cuatro jóvenes secuestradas escaparan, para dar un total de 57 que han logrado salir del cautiverio.
Unas 276 menores fueron secuestradas la noche del 15 de abril, cuando los insurgentes de Boko Haram entraron a un internado en Chibok. Según las últimas cifras, 219 permanecen desaparecidas.
No estaba claro qué tipo de ofensiva podría llevar adelante Nigeria dado que el noreste del país, plagado de insurgentes, se ha encontrado bajo estado de emergencia y con operaciones militares a gran escala durante un año, y las fuerzas nigerianas están bajo mucha presión.
Jonathan tampoco dio detalles de lo que está haciendo el Gobierno para rescatar a las niñas, cuya ubicación dicen conocer las Fuerzas Armadas.
“Con el apoyo de los nigerianos, nuestros vecinos y la comunidad internacional, reforzaremos nuestra defensa, liberaremos a nuestras chicas y libraremos a Nigeria de terroristas”, dijo Jonathan.
“Les aseguro que Nigeria será un país seguro otra vez, y que estos matones serán controlados, no va a suceder durante la noche, pero no vamos a escatimar esfuerzos para lograr este objetivo”.
El grupo predica que la influencia occidental corrompe a la sociedad nigeriana, empobrece a la nación y somete a la gente del noreste a la mayor miseria, por lo que aboga por la instauración de un Estado islámico.
Las fuerzas del Gobierno trataron de aplastar a Boko Haram en 2009, destruyeron su campamento y mezquita en Maiduguri, la capital del estado de Borno.
Unas 700 personas murieron, entre ellas el entonces líder del grupo, Mohammed Yusuf, muerto a tiros estando preso.
El grupo se recuperó con creces al año siguiente bajo el liderazgo sanguinario de Abubakar Shekau y ahora cuenta con bases de retaguardia al otro lado de las fronteras con Chad, Níger y Camerún.
Los insurgentes cuentan con transportes blindados, ametralladoras y otras armas de las que aparentemente se han apoderado en sus ataques a cuarteles nigerianos, mientras que los soldados del Ejército se quejan por una falta de armas apropiadas para combatir al grupo.
