JOSEPHINE WOOLINGTON,
De The Register-Guard,
miembro de The Associated Press
SPRINGFIELD, Oregon, EE.UU. (AP) — Cada día durante cuatro años, Yareli Montaño regresaba del trabajo sintiéndose miserable. La joven de 23 años trabajaba en dos tiendas en el Valley River Center, con horarios extensos y tareas que no le satisfacían.
Se quedó trabajando en tiendas durante un año tras acudir a la Universidad de Oregon y obtener un título en estudios del español y de diversidad cultural, pero no veía una salida. Fue entonces cuando una amiga le contó que el distrito escolar de Springfield necesitaba una coordinadora educativa para el horario vespertino de la Escuela Hamlin. El distrito le ofreció el puesto.
Ahora desea ser maestra en ese distrito no sólo porque el trabajo le satisface, sino porque quiere ser un ejemplo para los alumnos hispanos de Springfield que no tienen maestros de su propia semblanza.
“Para mí, a esa edad me hubiera encantado tener a alguien que me ayudara o al menos que me escuchara”, dijo Montaño al recordar cómo se crio como una joven latina bilingüe en escuelas de Oregon.
