Testigo en las elecciones

Alejandro Dominguez

La Raza del Noroeste

Cuando se realizaron las elecciones presidenciales en El Salvador, hubo varios observadores internacionales para vigilar que no hubiera transgresiones y que las elecciones fueran transparentes. Y entre esos observadores se encontraba una joven de 16 años del Puget Sound.

Josefina Alanis-Mora, estudiante del 11avo grado en The Northwest School en Seattle, fue una de las 22 estudiantes de esa escuela que fueron con la organización SHARE, con base en California, para observar las elecciones.

Aparte de vigilar las elecciones, Alanis-Mora también aprendió del proceso político y como es diferente de los Estados Unidos.

“Para nosotros era más educativo,” dijo Alanis-Mora. “Sabía muy poco. Antes de irnos nos dieron un poco de información pero era más de la historia de la Guerra Civil pero no tanto del proceso.”

Alanis-Mora no sabía mucho del país, pero conocía a muchos salvadoreños. Había ido anteriormente a México y quería visitar un país centroamericano para saber la diferencia entre los dos países.

Ella llegó a El Salvador el 26 de enero, una semana antes de las elecciones, y recibó entrenamiento cultural.

“Teníamos algo de historia para no ir completamente ignorantes,” dijo Alanis-Mora.

Pero no recibió mucho entrenamiento de como ser observadora. Lo que si recibió fue un chaleco y gorro.

Las elecciones de febrero fueron muy cerradas y no dieron a un ganador oficial. Salvador Sánchez Cerén, del oficialista FMLN, y el derechista Norman Quijano, del partido ARENAS, avanzaron a la segunda vuelta para el próximo 9 de marzo.

Lo que le llamó más la atención a Alanis-Mora fue la poca gente que fue a votar y vio mucho apoyo al partido de Quijano.

Ella cree porque hay desilusión con el FMLN, el actual partido en el poder.

“Pienso que muchos pensaban que el cambio iba a venir más rapido, cuando obviamente no iba a ser así,” dijo.

Ella observó las elecciones en San Pablo Tacachico, un pueblo afuera de Aguilares. Su función era tomar notas de las cosas que pasaban y si alguen trataba de comprar un voto.

Dice que solo vio una persona que parecía que compró un voto pero no estaba segura. El día fue lento, y aún así, cree que había menos oportunidad para partidos de hacer fraude comparado a los Estados Unidos porque todo era con papel.

No piensa ir de nuevo en marzo. No tiene el dinero y necesita ponerse al corriente en sus clases depués de perder dos semanas.

Aparte de aprender del proceso, Alanis-Mora aprendió que la gente de El Salvador es más unida, y que se preocupan más por el bien de la comunidad que la del invididuo, como pasa en Estados Unidos.

Y que en Estados Unidos, hay más probabilidad de fraude porque la mayoría de los estados realizan sus elecciones por maneras electrónicas. También las papeletas son más simples en otros países, porque la gente solo necesita poner una “x” por lo que quieren votar, en lugar de las largas explicaciones de las papeletas en este país.

“Yo creo que por lo menos en Washington votar por correo es más seguro, pero mucho estados lo hacen por computadora y siento que es más facil que la gente se meta al sistema y cambie los votos”, dijo. “En El Salvador, se tiene agentes de cada partido para que nadie cambia nada. Eso se me hace más inteligente.”