Ciudad se rebela contra secuestros

MICHAEL WEISSENSTEIN,

Associated Press

YAUTEPEC, México (AP) — Individuos armados secuestraron a un chofer de taxis en esta ciudad agrícola del centro de México en diciembre y exigieron un rescate del equivalente a 3.000 dólares. Su familia pagó, pero los secuestradores de todos modos lo mataron.

Un estudiante de 22 años fue secuestrado, asesinado y arrojado en una carretera porque su familia no pudo reunir los 30.000 dólares que le pedían. Hombres armados irrumpieron en una reunión de Alcohólicos Anónimos, se llevaron al dueño de una ferretería y también lo mataron.

Tan solo en el mes de diciembre, al menos siete personas fueron secuestradas en esta ciudad de 100.000 habitantes, según la cuenta de organizaciones comunitarias. Todos menos uno fueron asesinados, varios después de que se pagaron rescates a carteles del narcotráfico que buscan nuevas fuentes de ingreso ante la ofensiva gubernamental que generó el arresto o la muerte de varios capos, de acuerdo con las autoridades.

Asustados y furiosos al mismos tiempo, los residentes hicieron varias manifestaciones de protesta frente a la municipalidad, exigiendo al gobierno que intervenga. El nuevo secretario de seguridad pública del estado asumió el control de la policía municipal el mes pasado y envió cientos de agentes a Yautepec, prometiendo resultados inmediatos.

Pero en esta ciudad, que está resultando un banco de pruebas de las tácticas para combatir los secuestros, la gente no se anima a salir de noche, está pendiente de cualquier auto manejado por un desconocido y sufre lo indecible cuando un ser querido no llega a casa a tiempo.

Los residentes se muestran complacidos de que hayan llegado refuerzos policiales, pero dicen que no creen que las instituciones gubernamentales, que según ellos están llenas de funcionaros corruptos, vayan a tener un impacto a largo plazo en un problema que ha alcanzado proporciones epidémicas en esta región de plantaciones de caña de azúcar y tomates donde abundan las casas de fin de semana de la clase media de la Ciudad de México.

Las mismas autoridades admiten que el aumento de los secuestros es una consecuencia directa de la represión del crimen organizado. El gobierno libra desde hace siete años una guerra sin cuartel contra el narcotráfico y las organizaciones más grandes han sido desmanteladas. Miles de miembros de esas bandas se dedicaron entonces al secuestro tanto de gente próspera como de personas humildes en sitios como Yautepec con el fin de conseguir dinero rápido.

El año pasado, en momentos en que tanto México como Estados Unidos, que apoya su batalla contra los traficantes, destacaban la detención de numerosos capos y decían que las tasas de homicidios relacionados con el crimen organizado estaban bajando, el índice de secuestros alcanzó su nivel más alto en 16 años.

Oficialmente se habló de 1.695 secuestros, pero encuestas gubernamentales indican que menos del 2% de los secuestros son denunciados a la policía. De ser cierto eso, la cifra real de secuestros podría ser superior a los 100.000 anuales.

Yautepec se encuentra en el centro de una zona rural relativamente próspera y densamente poblada, llena de comunidades suburbanas que se extiende hacia el este desde Cuernavaca, capital de Morelos, uno de los estados más pequeños de México y que figura entre los cinco con más secuestros per cápita, según estadísticas del gobierno nacional.

Cuernavaca es una de las bases históricas del cartel Beltrán Leyva, una poderosa organización que se resquebrajó por la muerte y los arrestos de sus líderes en tiempos recientes.

Durante su campaña el hoy presidente Enrique Peña Nieto prometió en el 2012 actuar con firmeza para combatir los delitos que más afectan al mexicano común y corriente: los homicidios, los secuestros y las extorsiones.

Bajo presión, su gobierno anunció el 28 de enero una estrategia de diez puntos para combatir el secuestro que incluía la designación de un zar antisecuestros, quien declaró que ese flagelo constituía “una emergencia nacional”.