MARK STEVENSON,
Associated Press
APATZINGAN, México (AP) — Fuerzas federales intentaban imponer orden en el oeste de México el miércoles mientras grupos de autodefensas se enfrentaban a un brutal cartel narcotraficante, que al parecer mandó a incendiar una farmacia a fin de someter al pueblo a su prohibición de abrir negocios.
El ataque incendiario contra la farmacia ocurrió apenas dos cuadras del centro de Apatzingán donde el día antes, decenas de policías federales habían efectuado un impresionante despliegue de fuerza, en una región donde las autodefensas se han alzado en armas a fin de luchar contra el cartel de drogas conocido como los Caballeros Templarios.
Una empleada de la farmacia dijo que dos hombres aparecieron en el lugar con contenedores de gasolina y empezaron a rociarlo todo.
“Nos mandaron a salir porque iban a quemar el lugar”, dijo la empleada, que tenía parte de su cabello quemado y que no quiso ser identificada.
Los propietarios de otras tiendas dijeron que sicarios del cartel les han dicho que si no cierran sus negocios serán quemados. Otra empleada de la farmacia, que sólo se identificó como Norma, denunció que las medidas de seguridad son insuficientes.
“No hacen nada”, dijo la mujer, en referencia a los camiones llenos de policías federales que llegaron después del incendio. “Llegan cuando ya todo está quemado”.
Pero las fuerzas federales encaran otros retos. La policía local de Apatzingán es considerada tan corrupta que sus 300 efectivos fueron relevados de sus cargos y llevados a otras instalaciones mientras revisan sus antecedentes.
Miembros de las autodefensas, fuertemente armados, han conquistado varios poblados de la zona en desafío a una orden federal para que depongan sus armas. Las autodefensas insisten en que continuarán su lucha por expulsar a los Caballeros Templarios.
Funcionarios federales y del estado de Michoacán se reunieron hasta altas horas de la noche el martes con líderes de las autodefensas, pero la reunión terminó sin acuerdos.
Pero a pesar de negarse a entregar las armas, los líderes de las autodefensas parecían estar tratando de bajar el tono a las tensiones.
“Tenemos que ser discretos con nuestras armas y no andar con ellas de aquí p’allá por los caminos”, dijo después de la reunión Hipólito Mora, agricultor que encabeza el grupo de autodefensa en La Ruana, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de deponer las armas. El secretario de Gobernación (interior) Miguel Ángel Osorio Chong confirmó que las conversaciones se celebraron y que el gobierno estaba ofreciendo empleos de policía a miembros calificados de las autodefensas.
Estanislao Beltrán, portavoz de las autodefensas, dijo anteriormente que no les interesaban esas ofertas. “No queremos trabajo de policía. Estamos luchando por la libertad de nuestras familias”, dijo.
Hubo balacera
el martes
El ejército mexicano y miembros de las autodefensas sostuvieron el martes al menos un enfrentamiento cuando soldados intentaron desarmar a los grupos que sostienen que no depondrán sus armas hasta que no sean capturados los líderes de un cartel de drogas.
Un vocero de las autodefensas, Estanislao Beltrán, aseguró en MVS Radio que soldados abrieron fuego contra civiles en las inmediaciones de la comunidad de Antúnez y mataron a por lo menos cuatro personas, incluida una niña de 11 años.
La Procuraduría General de la República dijo que no podía confirmar esa afirmación.
Poco antes, el procurador general Jesús Murillo Karam había dicho a la cadena Televisa que sólo tenía información de al menos un choque con las autodefensas en Michoacán, un estado sumido desde hace días en la violencia.
El gobierno federal envió la víspera más soldados y agentes federales para tomar el control de la seguridad en un área del sur de Michoacán conocida como Tierra Caliente después de varios días de enfrentamientos entre los llamados grupos de autodefensa y el cartel de Los Caballeros Templarios.
Beltrán dijo que la confrontación entre las autodefensas y los soldados ocurrió en las primeras horas del martes cerca de la población de Antúnez, cuando militares llegaron para desarmar a miembros de esos grupos.
El vocero aseguró que habitantes de la zona salieron a bloquear el paso a los militares y exigir que regresaran las armas a las autodefensas.
“Aquí fue donde el ejército se ensañó rafagueando (tiroteando) al pueblo, al pueblo desarmado. Estamos consternados”, dijo Beltrán.
El portavoz dijo posteriormente a The Associated Press que sólo uno de los fallecidos era miembro de las autodefensas.
