Reflexiones
La Raza del Noroeste
En nuestra cobertura de México, mencionamos como los dos lados del debate de la reforma energética están tratando de influenciar el paso de la propuesta de ley.
Cuauhtémoc Cárdenas y el resto del partido del PRD por supuesto marcharon en contra. Mientras, David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía en el Senado, dice que el público no debe de participar en este debate.
En una parte, tiene razón.
La verdad es que la participación de la gente ya pasó.
“Lo que yo sé es que vivimos en una democracia representativa, en donde como representantes populares hemos ganado una elección y representamos a la ciudadanía,” dijo Penchyna en una entrevista para Agencia Reforma.
La gente dio su aprobación al votar por los políticos y aunque duela, tenemos ya oportunidades limitadas para influenciar el proceso.
Sí, podemos participar en marchas, boicots y otras cosas, pero nuestra arma más eficaz es el voto.
Por eso duele a todos cuando unas personas deciden no votar o peor, vender su voto.
No importa con que se compró, la venta del voto sale muy barata para el comprador.
Entonces, mientras México está a pasos de cambiar su historia al abrir las puertas a compañías extranjeras para dar acceso a un recurso que se había hecho nacional.
Y eso no es todo lo que ha hecho el Congreso de México en rehacer la historia nacional.
Hace como una semana, el Senado cambió las leyes en hacer posible que alcaldes y legisladores federales puedan ser reelegidos.
Por favor, alguien verifique la tumba de Francisco I. Madero no se haya movido.
Todo parece indicar que México está viajando al pasado al cambiar leyes y sucesos que antes eran cosa de orgullo a sólo un “miren eso pasó y ahora lo vamos a cambiar.”
La crisis económica mundial comprobó que conglomeraciones no son éticas y sólo les importa el dinero. Así que no les creo mucho en que privatizar el petróleo vaya a ayudar al pueblo de México en general.
