María de Jesús García
Agencia Reforma
Sin ganas de él
Hola, Tía. Lo que me ocurre es que desde hace tiempo dejé de sentir pasión y atracción por mi esposo, creo que ya no tengo más ganas de él y me volví frígida. No entiendo qué es lo que me ocurre. Espero me puedas ayudar a encontrar una solución a esto. Bye, Tía.
Maritza, 36 años
¡Hooola!, querida Maritza. Si pretendes sentir la misma pasión, atracción y deseo que sentías por tu esposo como cuando empezaron la relación, te tengo noticias: Eso no ocurre en ninguna relación. Así como tú no eres la misma y tu esposo no es el mismo que cuando empezaron su pareja, de la misma manera los otros ingredientes de la relación han cambiado y aquí es donde, entre los dos, tienen que revisar qué harán para reorganizar la pasión, la atracción y el deseo y no cancelar la vida sexual satisfactoria. Ya no puede ser sólo cuestión hormonal, ahora hay que prepararse para sentir. ¿Y cómo se hace eso? te preguntarás. En primer lugar, hablando del tema con el susodicho interfecto para que entre ambos reactiven el asunto. En segundo lugar, dándose permiso de fantasear, de ir a una tienda de juguetes , de hacer citas para tener relaciones, de reconquistarse. En resumen, de organizarse realmente una vida sexual consciente sin dejar el asunto al puro terreno de las hormonas. Y, por otro lado, también puede resultarte de utilidad acudir a una consulta sexológica porque si traes algún desequilibrio hormonal, esa podría ser una de las causas por las que tu deseo se ha bloqueado.
Perdona, pero no olvida
Hola, Tía Remedios. Mi problema es que mi esposa me engañó con mi hermano y no sé qué hacer, espero que me des un consejo, ya que ya la perdoné, pero no se me olvidan esos momentos en que ella me dijo que me había engañado. Muchas gracias, Paparrín, 28 años
¡Hooola!, querido Paparrín. ¿En serio perdonaste el asunto o nada más hiciste como que perdonaste? Porque perdonar significa que al pensar en la ofensa que alguien cometió contra ti, ya no exista ningún sentimiento negativo sino sólo la información de lo que ocurrió. Te invito a que acudas a un Taller de Perdón, donde podrás aprender técnicas para hacer un perdón de a “devis”, porque olvido nunca habrá, te explico: Todo lo que hacemos en la vida siempre queda ahí en la memoria de nuestro cuerpo y mente, y el reto, cuando ocurre el perdón verdadero, es que ya no lastima lo ocurrido, sólo sabes que pasó. El perdón es para liberarte a ti, no a la persona o personas que te lastimaron con su acción o actitud.
Como cerillitos
Hola, querida Tía. Mi situación es la siguiente: Hace tiempo conocí a una chica y nos hicimos muy amigos. Ella se dedicaba a ser bailarina exótica, y un día en una fiestecita, se nos encendió la chispa de pronto y tuvimos sexo; lo hicimos sin pensar en nada y no ocupamos condón y fue la única vez que lo hicimos. Meses después me realicé una prueba del VIH y algunas otras enfermedades, pero ninguna fue positiva. Ahora bien, quisiera saber si aún está la posibilidad de que pueda estar contagiado de algo, digo, no he visto nada raro en mí, pero por si las dudas. Muchas gracias.
Mario, 23 años
¡Hooola! querido Mario. Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre, y la frase nada tiene que ver con la chispa encendida entre tu cuata y tú, sino que ya diste los pasos necesarios, luego de saber que te expusiste a una relación de riesgo por no haber usado condón, para saber que por esta vez no obtuviste “premio” alguno. Creo que la lección podría ser: ¿cómo hacerle para no tener sexo desprotegido? o, en otras palabras, ¿cómo no organizarse una cerillada a lo tarugo? Si no hay condón, tendría que haber conciencia de buscar el orgasmo, o el acercamiento con la otra persona, sin llegar a la penetración, porque cualquier tipo de contacto sin protección llevan el riesgo de contagio si te involucras con alguien que tenga algo que contagiar. Posiblemente, el hecho de que tu amiga haya sido bailarina exótica no significa que se haya expuesto a relaciones de riesgo, o tal vez con otros si ha tenido la precaución de usar condón. Lo único que hoy sabes, después de hacerte la prueba más común, es que por esta vez la libraste. ¿Cuántas veces más tienes en mente ponerte en riesgo? Y ya ni hablemos de las paternidades no deseadas. Y todo por dejarse ganar por la calentura que termina convirtiéndose en una tortura. Prende tu pila, pero de una sexualidad saludable.
