CHRISTOPHER SHERMAN,
Associated Press
LAREDO, Texas (AP) — Ocho de los 34 manifestantes que se entregaron la víspera a funcionarios de inmigración en la frontera entre Texas y México, sin documentos que autorizaran su presencia en Estados Unidos, fueron liberados ya, informó el martes su abogado.
De los liberados, siete, incluidos cuatro menores y tres padres de familia, salieron de una oficina de la Policía de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Laredo, aproximadamente al mediodía del martes, dijo el abogado David Bennion.
Agregó que quedaron en libertad condicional y a salvo de su deportación por un año, luego de solicitar asilo, y comparecerían ante jueces de inmigración en los próximos meses.
Una mujer hondureña, a quien el grupo de detenidos conoció en el albergue para inmigrantes donde permanecieron en Nuevo Laredo, México, fue liberada también el lunes por la noche.
La mujer centroamericana trataba de ingresar a Estados Unidos a fin de obtener ayuda médica para su hija de 4 años, ciudadana estadounidense que padece parálisis cerebral.
El resto de los 34 jóvenes inmigrantes está bajo custodia de las autoridades federales después de tratar de entrar a Estados Unidos sin documentos, en el más reciente caso de que lo que se ha convertido en una nueva táctica para enfrentar lo que ellos consideran políticas de inmigración injustas.
Funcionarios de inmigración entrevistaron al grupo, vestidos con togas y birretes coloridos, hasta bien entrada la noche del lunes después que cruzaron uno de los puentes que conecta a México con Laredo, mientras gritaban “¡sin documentos y sin miedo!”.
Todos los jóvenes pasaron buena parte de su niñez en ciudades como Los Angeles y Phoenix y desean regresar.
Edna Flores, de 22 años y de Hermosillo, en el estado de Sonora, fue traída ilegalmente por su familia a Estados Unidos cuando tenía 6 años.
Pero se marchó voluntariamente de Phoenix en enero de 2012 al decidir que sus opciones para encontrar empleo eran limitadas tras graduarse de secundaria.
En México encontró empleo en un centro de llamadas y consiguió una visa de turista para visitar Estados Unidos.
Flores hizo un viaje en autobús de 26 horas hasta Nuevo Laredo para unirse al grupo en un albergue para inmigrantes y se preparó para la protesta del lunes. “Yo sólo quería regresar con mi familia”, dijo.
