Tía Remedios

María de Jesús García

Agencia Reforma

Escoge a maltratador

Hola. Tía, tengo un gran problema, ayúdame, por favor. Soy divorciada y luego me junté con otra persona, pero no quiere a mis hijos adultos de 23, 27 y 30 años; con mi segunda pareja tengo dos niñas y ya llevo siete meses separada de él porque nos golpeaba, porque es irresponsable, no nos da gasto, y, lo peor que pudo hacer, golpeó a mis hijos adultos. Ahora dice que me regrese con él, que me quiere mucho, pero que aborrece a mis hijos y que jamás volverá a dirigirles la palabra porque no quiere tener tratos con ellos, que si van a visitarme mejor se saldrá porque le caen gordos, porque son personas indeseables en su vida. No sé qué hacer, si regresarme con él o irme a otro lado, aunque de todas formas él no me quiere dar ni un quinto para las niñas, ni un peso me da y yo tengo que trabajar para mantenerlas, pone de pretexto que no me quiere dar nada porque le caen gordos mis hijos, y no creo que eso sea motivo para que no mantenga a sus hijas. Espero que me respondas lo más pronto posible.

María, 50 años,

comerciante en vía pública.

María, ¿qué milagro esperas que ocurra con el padre de tus hijas?, ¿crees que la violencia es como la gripa, que en tres o cuatro días se quita? Mientras ese señor no decida hacer algo por amarse a si mismo, jamás será capaz de brindarle amor a absolutamente nadie. ¿El tipo de relación que tenías con él te parece que es amorosa? Olvídate de los pleitos de este hombre con tus hijos mayores, piensa en ti y en tus niñas ¿qué gesto cariñoso o de protección ha tenido con ustedes ese cuate? Yo creo que de ningún tipo. Y te pregunto: ¿si no te mantiene ni a ti ni a las niñas, si no es amoroso ni contigo ni con las niñas, para qué quieres regresar con él?, ¿sólo para saber que tienes a un hombre violento en tu existencia y en la de ellas? Para mí esa no es vida, ¿para ti si? Ser feliz se puede, todo es cuestión de tomar mejores decisiones, y si tú aprendes será más sencillo que le enseñes a tus hijas para que no repitan tu historia.

Se acelera

Hola, Tía, de antemano un caluroso abrazo y besos, me fascina tu sección, ahora sí que como dicen, lo último es lo mejor. Tía, quiero saber por qué cuando tengo relaciones con mi esposa, mi ritmo cardiaco se acelera de tal manera que hasta me mareo y siento que mi corazón se me quiere salir; me mareo como cuando se te sube la presión, ¿qué me aconsejas? Peso 79 kilogramos y soy talla 34. De antemano gracias y felicidades, nuevamente, por tu columna, Gracias.

Alfonso.

Querido Alfonso, te aconsejaría que no tengas sexo, pero no se trata de aguarte la fiesta y menos a tu esposa. No te creas, la relación de síntomas que haces corresponde a un intenso orgasmo. Qué bueno que lo experimentas, ¿por qué te asusta?, ¿sí has notado que te repones, que no te quedas así por siempre?, ¿entonces? Pero si lo que has notado y sientes es distinto a lo que habías experimentado antes a la hora del sexo sería muy saludable que acudieras al médico a revisarte la presión y a hacer una prueba de esfuerzo.

Preso de su indiferencia

Tía, lo que pasa es que tengo esposa, pero en 2 años que llevo preso, ella ha cambiado mucho, ya que es muy indiferente y no sé qué es lo que esté pasando con ella; cuando le llamo ya me contesta de malas y molesta, entonces eso me hace pensar muchas cosas; he escuchado chismes de infidelidades de ella que me llegaron hasta acá adentro del penal en el que estoy. Ya es muy indiferente conmigo, para todo me grita y parece que soy su peor enemigo y la verdad es que aquí adentro, pues simplemente no puedo hacer nada, entonces si me gustaría que me ayudaras.

José, 21 años, preso.

Querido José, ¿y esperas que ella sea como antes si la situación no es la de antes?, ¿crees que es una relación bonita el que una persona esté libre y la otra está en la cárcel? Nada puede ser igual. Dime ¿si tú la regaste para ir a parar en el botellón, por qué o para qué ella tendría que esperarte y amarte por sobre todas las cosas? Llevas 2 años encerrado, y si ella es tan joven como tú debe sentir ganas de tener a alguien cerca de ella, no en la cárcel. La siguiente vez que la veas, si es que eso ocurre, tal vez debas decirle que den por terminado lo suyo.

La viuda

Hola, Tía Remedios, hay una señora que es viuda y tiene 40 años, pero me gusta mucho y no sé cómo acercarme a ella, ¿qué hago, Tía? Ella me encanta en verdad, por favor, dime qué puedo hacer. Muchas gracias.

Sobrino, 17 años.

Querido sobrino, ¿y qué esperas de una relación tan desigual? Seguramente ella tiene hijos de tu edad. Puedes acercarte y decirle lo que sientes, pero no esperes que te corresponda, porque eres menor de edad y dudo mucho que la señora quiera terminar en la cárcel si a tus papás se les ocurre acusarla de abuso.

No le cumple y sí le exige

Hola, Tía. Desde que me casé con mi esposo siempre he trabajado y le he ayudado a ahorrar y compramos un terreno en donde levantamos una casa en el Estado. El problema es que ahora nos venimos a la ciudad para que nuestros hijos puedan estudiar y quiere que compremos otro terreno y construyamos una nueva casa, pero ya no sé qué hacer porque él lo único que quiere de mí es un dinero que supuestamente le tengo que dar. Pienso que sólo eso es lo que quiere de mí porque desde hace año y medio no tenemos relaciones y me dice que no valgo nada, y la verdad es que ya no sé qué hacer, si debo seguir ayudándole y apoyándolo o ya no. Ojalá pueda ayudarme y darme un buen consejo.

Pilar, 33 años, estilista.

Querida Pilar, creo que el asunto no es el terreno para construir otra casa, sino que ya no hay relación que soporte ese proyecto. Si ustedes ya no son pareja (un año y medio sin sexo es como si fueras virgen de nuevo por cicatrización) y te sientes insultada y explotada por el padre de tus hijos es el momento para tomar la decisión de evaluar qué hacen juntos. Los hijos no funcionan como pegamento de las relaciones de pareja, así que toma aliento y habla con él, y juntos decidan qué esperan que ocurra en los próximos años. Sus hijos siempre serán sus hijos, pero si ustedes ya no son pareja es momento de asumirlo y tomar decisiones en consecuencia.