Agencia Reforma
La victoria en contra de los ejércitos franceses de Napoleón III, el 5 de mayo de 1862, que cuenta entre las principales celebraciones patrias de México, es una fecha que no evoca nada para los franceses, asegura Sylvie Aprile, catedrática en historia política francesa y europea del Siglo 19.
En entrevista, la historiadora considera que si el francés promedio desconoce este capítulo de su historia, se debe a que los propios historiadores han explorado poco la época del Segundo Imperio Napoleónico (1852-1870), y la intervención francesa en México es un periodo “difuso”, que por sus características recuerda otros conflictos “absurdos” en la historia de la humanidad.
“La intervención francesa en México fue algo así como el Vietnam de Francia en aquella época”, opina Sylvie Aprile. La historiadora considera que por la incomprensión que generó y el atolladero que resultó ser para los franceses, la expedición napoleónica a México se puede comparar a esa “sucia guerra, sin nombre ni razón”, que libraron los estadounidenses en Vietnam.
Aunque el conflicto de Vietnam tuvo dimensiones más allá de lo que representó la “aventura mexicana” de Napoleón III en la segunda mitad del Siglo 19, la estudiosa francesa asimila los dos conflictos en su significado y motivaciones.
“Creo que, al igual que Vietnam, fue una guerra sin nombre que no se puede justificar. No defendíamos nada. Era una guerra sin utilidad. Fue un conflicto en el que los franceses se fueron atascando”.
Aprile también observa similitudes en ese enfrentamiento entre un ejército de prestigio y formaciones militares aparentemente menos preparadas.
“La batalla del 5 de mayo fue la victoria de un ejército que no parecía tener gran peso ni presentar grandes dificultades frente a otro que tenía un gran prestigio. Fue una derrota que los franceses no habían previsto y que no entendieron.
“En Europa se pensó que la expedición mexicana sería tan fácil como lo había sido unos años antes la que emprendió la alianza franco-inglesa en China. Se puede decir que casi nada más al presentarse con su flota marítima en la bahía de Shanghai, los chinos les abrieron las puertas. Franceses e ingleses lograron así implantarse económicamente en China”.
Por otra parte, Sylvie Aprile precisa que también fue una guerra que permitió muchos excesos. “Los pocos testimonios que tenemos de los soldados franceses que participaron en la expedición son muy negativos. Los militares de rango se comportaban con gran despotismo tanto hacia los mexicanos como hacia sus propios soldados. Aprovechando la lejanía cayeron en muchos excesos, propiciaron una gran corrupción. En las intervenciones lejanas sucede con frecuencia. Los militares de alto rango creen que están al abrigo y ahí pueden ganar grado. Pero para la tropa fue un periodo muy difícil, lejos de Francia, sin esperanza y sufriendo el maltrato de los superiores”.
La universitaria francesa considera que esta guerra dejó “huellas dolorosas, que en aquella época se querían olvidar”. Los militares de la época, así como el Gobierno y el propio Napoleón III.
Así, en los manuales escolares no se hace referencia a esta intervención, salvo contadas ocasiones. Entonces, explica Sylvie Aprile, utilizan por lo general tan sólo una reproducción de alguno de los cuadros del pintor Edouard Manet (1832-1883) que evocan la muerte de Maximiliano.
Sylvie Aprile considera que la derrota del 5 de mayo, que se produce al inicio de la invasión, va a ser determinante para la continuación de los eventos.
La historiadora francesa considera que la muerte de Maximiliano fue un fracaso personal para Napoleón III, quien después de buscarlo para que fuera a México, no logró convencerlo de que regresara a Europa.
