Cindy Arriola
La Raza del Noroeste con información de la AP
“¡Queremos trabajar!” Gritaba la gente durante la marcha de inmigración, en Seattle.
Cientos de personas se dieron cita el miércoles en Seattle, la marcha de inmigración más asistida del estado.
Desde el parque Judkins, hasta el edificio federal en la 2da avenida, la multitud caminó con pancartas y banderas.
“Estoy aquí, porque necesitamos una reforma migratoria”, dijo Abelardo Araujo. “Hay una propuesta, pero si no asistimos a estos eventos, eso se queda en propuesta”.
Las marchas de este año respondieron masivamente a un proyecto de ley presentado en abril, por un grupo bipartidista de ocho senadores, que abre un camino a la nacionalización como estadounidenses de muchos de los 11 millones de inmigrantes que viven ilegalmente en el país.
El plan propone otorgar un estatus legal provisional a los inmigrantes sin papeles que viven en Estados Unidos desde antes del 31 de diciembre de 2011 y que han residido en el país desde entonces, además de cumplir con otros requisitos, como el pago de multas e impuestos atrasados.
Sólo se podría solicitar ese estatus, cuando el Departamento de Seguridad Nacional haya certificado al Congreso, un aumento en la seguridad en la frontera.
Las autoridades de Seattle estuvieron presentes a pie, sobre caballos y en bicicleta. Algunas personas que pertenecían al grupo de anarquistas iban al frente de la manifestación de inmigración. Su vestimenta era negra y sus caras estaban tapadas con máscaras. La marcha fue pacífica, durante el día.
En la noche, las manifestaciones se tornaron violentas; la Policía de Seattle tuvo que usar granadas aturdidoras y descargas de gas pimienta con el fin de controlar a los manifestantes que les arrojaron varios objetos. Los manifestantes supuestamente pertenecían al grupo de anarquistas
El brote de violencia estalló después de una marcha en la que pidieron una reforma migratoria.
Varias decenas de manifestantes, muchos con pañuelos que les cubrían el rostro, comenzaron a chocar con la Policía en el centro de Seattle, horas después de que terminó la marcha pacífica.
Los manifestantes lanzaron varios objetos, posiblemente piedras y otros elementos, hacia los policías y equipos de prensa.
A medida que avanzaban por las calles, derribaban las barreras callejeras, los botes de basura y golpeaban vehículos con personas en su interior.
En Seattle, la Coalición de Acción del Primero de Mayo, programa la marcha. Pero también se realizaron marchas en Mount Vernon, Spokane, Vancouver, Yakima, Wetnachee y Walla Walla, que fueron organizadas por OneAmerica. Líderes comunitarios, trabajadores y familias se unieron para pedir una reforma migratoria.
La marcha de Seattle y otras realizadas en todo Estados Unidos, tuvieron lugar en momentos en que el Congreso analiza una serie de reformas, que iniciarían un proceso para que muchos de los más de 11 millones de inmigrantes, que viven sin autorización en el país, puedan obtener la ciudadanía.
Actualmente, muchos grupos defensores de los inmigrantes han centrado su esfuerzo en presionar al Congreso por medio de varios medios, como las redes sociales.
