Relfexiones
La Raza del Noroeste
El tema de control de armas está en todos los titulares y desgraciadamente, también hubo un nuevo ataque esta semana en Texas.
Parece que estamos en medio de una epidemia de violencia de armas de fuego con masacres en escuelas, centros comerciales y en cines.
¿Qué se debe de hacer?
Muchas cosas pero el problema es que nadie quiere dar el primer paso.
El Congreso mató la propuesta de ley al quitar el límite de balas de penetración y armas de alto calibre, algo que el Presidente Barack Obama quería.
El gran debate es que personas creen que el gobierno quiere quitarle las armas, algo que consideran sagrado en este país.
Otros países, como México, tiene leyes más estrictas y México es evidencia clara que leyes estrictas no siempre funcionan.
Y la cuestión nunca era de quitar armas, sino armas automáticas y balas que penetran chalecos antibalas.
¿De verdad su vecino – o usted – necesita esas cosas para cazar?
Se debe de crear leyes que regulen pero también se necesitan que las personas equivocadas no tengan acceso a las armas.
Y de esto nadie está hablando.
Se debe de tener un sistema para prevenir que personas con enfermedades mentales no puedan hacer daño con pistolas. El problema que esto es más difícil en práctica que en teoría, porque este tipo de enfermedades no presentan síntomas de la noche a la mañana. Y a veces, la única evidencia que presenta es cuando ya es demasiado tarde.
¿Qué se debe de hacer entonces para disminuir la violencia?
Primero, entrar en un debate honesto y que ambos lados estén dispuestos a cambiar su forma de pensar. Porque a gritos, nunca nos vamos a entender; pero la respuesta no la tienen los líderes políticos.
Antes que nada se debe escuchar primero, y ayudar después, a los padres, vecinos y maestros que tiene que educar a la siguiente generación.
Porque la siguiente generación necesita entender que la violencia nunca es buena respuesta.
