“La mona”, el debate continúa

Reflexiones

La Raza del Noroeste

El pueblo decidió y el gobierno federal debe responder honrando la decisión de los electores.

La marihuana quedó legalizada la semana pasada y a partir del viernes pasado, los fiscales empezaron a desestimar los cargos por posesión menor de marihuana.

Pero no todos están conformes.

Las autoridades federales aun no se han pronunciado, mientras la gobernadora estatal Chris Gregoire ha preguntado cómo van a proseguir con la nueva ley. Otros, como el presidente mexicano Felipe Calderón, quien, de acuerdo a la historia de página 8, no está conforme y le dice a los Estados Unidos que no pueden exigirle a otros países que combatan la droga cuando ellos la legalizan.

¿Será cierto?

Un argumento de algunos simpatizantes de la ley era que reduciría el número de personas que son perseguidas y procesadas por poseer pequeñas cantidades de drogas; con la mayor parte siendo personas de color. Varias organizaciones minoritarias apoyaron la medida, diciendo que regulándola y poniéndole impuestos al venderla ayudaría a combatir el tráfico y a proveer educación sobre el consumo de la marihuana.

Si es o no una buena idea, ya quedó en el pasado. Lo verdaderamente importante es que si la medida se puso en la boleta y se le presentó a los votantes, se respete la decisión del pueblo.

Tal como han empezado a hacer en los Condados King y Pierce los fiscales desestimando los casos por posesión de marihuana.

Es el trabajo de la gobernadora actual y el gobernador electo Jay Inslee, impulsar al gobierno federal para que la decisión de los electores sea respetada. Al no hacerlo la gente perdería la creencia que hoy tienen en una democracia, lo cual es fundamental.

Las nuevas autoridades electas del estado aun no toman su cargo, pero al parecer su agenda ya esta llena de cosas que deben hacer.