Obama suspende deportaciones; Romney ofrece empleos

(AP) — El presidente Barack Obama ofrece a los jóvenes inmigrantes traídos al país en forma irregular cuando eran niños una vía para regularizar su situación. Su contrincante republicano Mitt Romney promete reactivar la economía para crear empleos, apuntando a uno de los problemas más sentidos por los hispanos.

Faltando tres meses para las elecciones, y en una contienda que se perfila muy reñida, los dos candidatos se disputan el voto hispano, en lo que para Romney se ha vuelto una empresa titánica: mejorar su intención de voto y descontar la enorme ventaja obtenida por el presidente con sus recientes victorias judiciales y legislativas.

Obama conquistó la presidencia en el 2008 con un 66% del voto hispano y la promesa de impulsar una reforma integral a las leyes de inmigración. Su popularidad entre los hispanos se mantiene en el mismo nivel, según encuestas, a pesar de que no pudo sacar adelante esa reforma. En junio, el presidente logró una gran victoria entre los hispanos cuando la Corte Suprema dejó sin efecto disposiciones clave de la ley del estado de Arizona para combatir la inmigración ilegal. Diez días antes, el mandatario había anunciado una medida administrativa que permite la permanencia de inmigrantes no autorizados menores de 30 años, traídos al país ilegalmente por sus padres cuando eran niños –los “dreamers”, o soñadores_, lo que cimentó más todavía su posición entre los hispanos.

En las primarias, Romney dijo que de llegar a la Casa Blanca vetaría el Dream Act, como se denomina a el proyecto de ley que busca regularizar la situación de los “dreamers”, al que describió como una “limosna”. La última versión presentada en el 2010 fue aprobada por la cámara baja pero no obtuvo los votos necesarios en el Senado. Posteriormente, Obama dispuso como medida ejecutiva la suspensión temporaria de las deportaciones de jóvenes.

Romney ofreció resolver la situación de los 11 millones de inmigrantes que residen en Estados Unidos sin la debida documentación a través de una política de “autodeportaciones”, consistente en crear obstáculos suficientes para que estas personas decidan voluntariamente volver a sus países de origen.