María Fernanda Torres
Cuando hace calor, una forma de refrescarte es comer una paleta helada. Estas paletas, además de sabrosas, resultan nutritivas, sobre todo cuando son elaboradas con fruta natural.
Y se pueden preparar fácilmente en casa, sólo tienes que congelar agua de jamaica, limón, tamarindo o naranja en recipientes especiales para paletas y colocarles palitos.
“Cuando las haces en casa no las sometes a cambios de temperatura, las congelas y cuando las sacas es para comértelas en ese momento.
La preparación es más higiénica, usas agua potable, fruta natural y menos cantidad de calorías”, señala la nutrióloga Karla López Ahumada.
También puedes prepararlas con tu jugo favorito o bien mezclar diferentes sabores. Incluso, puedes aprovechar aquellos productos cuya fecha de caducidad esté próxima, verás que al hacerlos paleta se consumirán rápidamente.
Hasta les puedes agregar trozos de fruta natural. Tu creatividad es importante para disfrutar de una paleta congelada hecha por ti.
“Las paletas heladas te refrescan y son una buena manera de que los niños coman frutas”, comparte la especialista.
Y además de disfrutar de una higiénica paleta helada podrás pasar un momento divertido con tus hijos mientras las preparan.
Ahora bien, si piensas comprarlas, entonces elige aquellas elaboradas con fruta 100 por ciento natural, sin jarabes artificiales, ya que éstos aumentan la aportación de azúcar.
Toma en cuenta que, al estar a la venta, pueden estar expuestas a continuos cambios de temperatura antes de ser consumidas.
“Cuando las paletas se congelan y descongelan constantemente, se crea un ambiente propicio para la proliferación de microorganismos.
Y si son de leche o crema se está agregando otro grupo de alimento de origen animal, que aumenta las probabilidades de que la paleta se eche a perder más fácilmente”, dice López Ahumada.
De ahí la importancia de fijarse en dónde las compras.
