Maria Fernanda Torres
Cuando la humedad se mete provoca mucha incomodidad, así que es preferible mantenerla fuera de todas partes, en especial de los oídos.
De entrada, origina una otitis o inflamación, mejor conocida como oído de nadador.
“Se le conoce así a la otitis externa difusa, la cual consiste en un proceso inflamatorio e infeccioso del conducto auditivo externo (CAE)”, explica el otorrinolaringólogo Guillermo Guerra Gil de Leyva.
Y aunque afecta principalmente a los nadadores, cualquier persona con predisposición puede
desarrollarla. “Los principales factores son humedad, alteraciones del pH del conducto auditivo externo, calor, retención de agua, remoción excesiva de cerumen y trauma local por uso de cotonetes”, señala.
Introducir objetos dentro del oído para rascarse o tratar de limpiar la cera, puede irritar y dañar la piel del conducto auditivo externo y empujar la cerilla hacia adentro, dificultando su salida. “Las personas que con frecuencia manipulan el conducto auditivo externo alteran la barrera natural de protección de su oído, facilitando la entrada de bacterias y el desarrollo de infecciones”, comenta el especialista en cirugía estética nasal.
Esta situación, aunada al contacto con el agua de playas y albercas, aumenta la probabilidad de presentar otitis de nadador, sobre todo en verano, cuando en los ambientes acuáticos prolifera una gran cantidad de microorganismos.
El dolor intenso es el principal síntoma, pero también hay comezón, sensación de oído tapado, sordera y salida de secreción por el conducto auditivo externo.
Escucha bien
El otorrinolaringólogo es el especialista indicado para atender este problema y realizar una minuciosa limpieza del conducto, así como recomendar el tratamiento, por lo general, a base de analgésicos y antiinflamatorios.
“El tratamiento está dirigido a restaurar la integridad de la piel y pH ácido natural del conducto auditivo externo a través de medicamentos tópicos, en especial gotas óticas, que permiten erradicar la infección, disminuir la inflamación y controlar el dolor”, menciona Guerra.
Cuando la inflamación es severa es necesario introducir una pequeña esponja especial (otowick) en el conducto por 24 o 48 horas, impregnada de antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios para controlar la infección, disminuir el dolor y abrir más rápido el conducto.
“En casos graves, una atención tardía podría desencadenar complicaciones tales como cicatrización del conducto auditivo externo, perforación de la membrana timpánica, otitis externa necrotizante y extensión de la infección a otras zonas como cartílagos y huesos subyacentes”, advierte. Así que cuida tus oídos.
Recuerda
– Evita manipular el conducto auditivo externo con cotonetes o diferentes objetos.
– Utiliza tapones protectores de silicón durante la natación o el baño para evitar la entrada de agua al oído.
– Aplica gotas de una mezcla que contenga alcohol isopropílico al 95 por ciento con glicerina al 5 por ciento y seca el oído con una secadora de cabello a temperatura normal para evitar la retención de agua en el conducto auditivo.
