Una lucha de conciencia

Reflexiones

La Raza del Noroeste

Existen pocos temas tan controvertidos como el de la indolencia de las millonarias empresas multinacionales con las comunidades en las que operan.

Walmart es un perfecto ejemplo, un “monstruo” del comercio de bienes de consumo que permanentemente se ve seguido de cerca por sus prácticas cuestionables en lo laboral y en lo humano.

El caso con esta empresa es un poco más complejo, porque por otra parte, la cadena de almacenes ha logrado posicionarse sin duda como la más atractiva para comprar, por sus consistentes precios bajos.

Es fácil para muchos decir que se le aborrece, pero difícil verse atraído por sus precios, muchas veces en bienes conocidos y mucho más caros en otros sitios.

Es fácil también decir que lo que importa es que venda barato, y luego leer o saber de primera mano sobre quejas de discriminación que van desde malos salarios a la que publicamos esta semana, en que se les acusan de favorecen iniciativas contra inmigrantes.

Por supuesto, también existen quienes afirman que sus prácticas no son mejores o peores de otras grandes compañías que no reciben tanta prensa negativa, y que su éxito es lo que atrae las miradas inquisitivas.

Organizaciones que defienden los derechos de inmigrantes indocumentados, como One America, de actividad constante en nuestra región, han conectado a Walmart con una organización conocida como ALEC, por sus siglas en ingles y como se nota en la historia.

Esta organización, según One America, ha estado por años detrás de ejercicios de cabildeo legislativo para lograr apoyo en leyes contra los inmigrantes.

Las acusaciones son graves, pero los hechos y las decisiones de apoyar estas iniciativas contra Walmart o no, de comprar en esa tienda o no, quedan en la consciencia de cada quien, en su entendimiento de lo que está bien o mal en el ejercicio de la libre empresa.

Es importante enterarse de este tipo de acusaciones, pero es también importante conocer hasta donde sea posible la otra versión de los hechos.

Con Walmart, sin embargo, no es facíl, sus políticas de comunicaciones son restringidas y parecen de las organizaciones que prefieren no decir mucho y a tenerse a las consecuencias.

Un tema para la consciencia de cada quien, y la de quienes dirigen, trabajan y utilizan los servicios de estar empresas cuestionadas.