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Quienes piensen que Estados Unidos influye cada vez menos en el mundo, puede considerar este dato: Facebook es la red social dominante de Mongolia.
Las redes sociales son apenas un ejemplo. La realidad es que Estados Unidos sigue siendo el país líder en una cantidad de terrenos, desde la música y el cine hasta sus fuerzas militares. Cuesta equiparar a una nación que despliega soldados en Australia y el centro de Africa, genera estrellas de nivel mundial como Beyonce y produce tecnologías como Twitter que alimentaron la Primavera Arabe.
“Los empresarios estadounidenses están definiendo la era digital”, expresó Harald Leibrecht, coordinador de las relaciones del gobierno alemán con Estados Unidos. “Y cuando nos ponemos a pensar en el próximo invento grande, generalmente suponemos que vendrá también del otro lado del Atlántico”.
Entonces, ¿por qué todo el mundo habla de la declinación de Estados Unidos?
Hay una cantidad de libros recientes que abordan ese tema, con títulos sombríos como “Esos éramos nosotros”. El candidato republicano a la presidencia Mitt Romney ha dicho que el presidente Barack Obama piensa que Estados Unidos “es un país del montón”.
En el exterior, expertos en el tema expresan desconcierto y cierta preocupación al observar esta dinámica. Una docena de ellos –de nueve países y cinco continentes– conversaron con la Associated Press sobre el tema y coincidieron en que Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia mundial, pero al mismo tiempo señalaron una serie de aspectos que pueden disminuir su estatura en momentos en que otras naciones tratan de desempeñar un papel más prominente a nivel mundial.
El asunto más mencionado: la parálisis política de Washington, que es vista como un obstáculo para la solución de los problemas que aquejan al país.
“Algunas de las vulnerabilidades de Estados Unidos son bastante obvias”, expresó Dimitri Trenin, experto ruso en políticas de seguridad y diplomacia, en un correo electrónico desde Moscú. “El tema de la deuda, regulaciones financieras débiles, la desigualdad social que castiga a la clase media…”.
“En este terreno no impresionan demasiado. Y algunos comentarios hechos en las campañas electorales son directamente deprimentes”, manifestó.
Narushige Michishita, profesor del Instituto Nacional de Estudios Políticos de Tokio y asesor del gobierno japonés en temas de seguridad, opina que el debate en Estados Unidos en torno a su estatura global es un signo de inseguridad.
Añadió que ha hecho que Japón considere otros aliados estratégicos para reforzar su posición en Asia.
“Está claro, en términos relativos, que Estados Unidos está empezando a declinar en comparación con China”, dijo Michishita. “A medida que la influencia y el compromiso de Estados Unidos declinan, es inevitable que China se expanda”.
Pero China, a pesar de su tamaño y de su rápido crecimiento económico, está a décadas de distancia de cualquier versión verosímil de una estatura comparable. El dólar estadounidense sigue siendo la moneda preferida de las reservas en el mundo y Estados Unidos tendrá un ingreso per capita mucho más alto incluso cuando China –con una población más de cuatro veces mayor– llegase por fin a ser la economía más grande del mundo.
Sin embargo, un estudio sobre actitudes mundiales del Pew Research Center, realizado el año pasado, descubrió que una mayoría de los entrevistados en 15 de 22 naciones creía que China sustituirá o ya sustituyó a Estados Unidos como la primera superpotencia.
Esta noción fue especialmente recurrente en Europa occidental; por ejemplo, sostenida por el 72% de los franceses.
Entre los estadounidenses, el porcentaje de las personas con la idea de que China llegará a opacar o ya opacó a Estados Unidos aumentó de 33% en 2009 a 46% en 2011.
