The Associated Press
Líderes civiles y religiosos hicieron el miércoles un llamado a poner fin a la violencia en Oakland después de que siete personas fueron abatidas en una pequeña universidad cristiana por un individuo que, según la policía, estaba indignado ante su expulsión y las burlas que se le hacían debido a su deficiente inglés.
Seis estudiantes y una recepcionista murieron y otras tres personas resultaron heridas el lunes por la mañana en la Universidad Oikos.
Poco después del ataque, la policía arrestó en un supermercado a a One Goh, un estudiante de enfermería de 43 años. Goh, originario de Corea del Sur, está detenido sin derecho a fianza.
