Abogado sin papeles

CLAUDIA TORRENS

The Associated Press

Un joven mexicano que se graduó de derecho en una universidad neoyorquina y aprobó el examen para trabajar como abogado no podrá ejercer en mucho tiempo: César Vargas no está autorizado para residir en Estados Unidos.

Vargas, de 28 años, se graduó de la facultad de derecho de la Universidad de la Ciudad de Nueva York en mayo del 2011. En julio tomó el examen de final de carrera necesario para ejercer como abogado en el estado de Nueva York y se enteró de que aprobó en noviembre.

Nacido en Puebla y traído a Estados Unidos por su madre de forma ilegal cuando tenía cinco años, Vargas ya sabía que no podría gozar del sueldo y el prestigio de un bufete.

Aún así, decidió no rendirse.

“Cuando en la secundaria me dijeron que no podría ir a la universidad, debido a mi estatus migratorio, me sorprendí mucho, pero eso me impulsó a luchar más”, dijo el inmigrante, que vive en el condado de Staten Island. “He trabajado muy duro, he demostrado que soy un abogado disciplinado, así que el hecho que la sociedad aún me diga ‘no’… eso es lo más difícil”.

Vargas es el fundador de DRM Capitol Group, una firma de cabildeo que se dedica a impulsar campañas a favor de la aprobación del Dream Act, tanto a nivel estatal como federal.

El Dream Act es un proyecto de ley que abriría un camino a la legalización de cientos de jóvenes sin papeles que fueron traídos por sus padres a Estados Unidos de pequeños.

El caso de Vargas es insólito: los jóvenes sin autorización para residir en Estados Unidos no pueden acceder a becas federales para completar sus estudios universitarios. Logró graduarse gracias a becas privadas entregadas por la misma universidad y el registro de abogados de Puerto Rico, además de aceptar ayuda de su familia, donaciones y trabajar en un restaurante media jornada, los siete días de la semana.

“Fue muy difícil, fue un reto para mi”, dijo el mexicano, que también fue becario para la fiscalía del condado de Kings, la corte suprema estatal de Nueva York y para el ex congresista Anthony Weiner. La mitad de los miembros de la familia de Vargas — quien tiene ocho hermanos — son ciudadanos estadounidenses.

La disyuntiva que vive el mexicano podría convertirse pronto en un debate nacional.

Según medios californianos, la Corte Suprema de California decidirá si otorga la licencia para ejercer como abogado a un mexicano llamado Sergio García que está en la misma situación que Vargas. García fue traído a Estados Unidos por sus padres cuando tenía 17 meses.

William Chiang, director de comunicaciones de la junta en California que administra el registro de abogados del estado, dijo que no puede confirmar ni negar el estatus de solicitantes que estén o no ante la Corte Suprema del estado.

En Florida hay otro caso parecido: la Corte Suprema de ese estado debe decidir si concede una licencia para ejercer a José Manuel Godinez-Samperio, un inmigrante mexicano de 25 años que se graduó de la facultad de derecho de la Universidad Estatal de Florida en mayo de 2011.

Godinez dijo que el suyo es el primer caso que enfrenta Florida sobre alguien que reside sin papeles en el país pero se gradúa de derecho y solicita una licencia. El hispano se mantiene optimista.