Reflexiones
La Raza del Noroeste
Tres niños heridos de bala en tres semanas en nuestra región. Dos de los ellos murieron y una niña aún permanece en condición crítica.
En los incidentes se muestra un patrón de irresponsabilidad por parte de los adultos portadores del arma.
El tener una pistola es una inmensa responsabilidad y los padres en estos casos han demostrado tan poco sentido común, que en estas situaciones ameritan un castigo para sentar precedente y evitar accidentes irresponsables como estos.
La madre del niño que llevó el arma a la primaria de Bremerton, Jamie Lee Chaffin, es la primera en ser acusada por asalto.
El fiscal del condado Kitsap Russ Hauge, le ha impuesto este cargo por negligencia al dejar a la mano un arma de fuego. De ser hallada culpable podría enfrentar hasta cinco años de cárcel.
Es difícil predecir lo que pasará con Chaffin, pero marcaría una dura lección para ella y otros padres que poseen armas de fuego en el estado. Es realmente aplaudible lo que esta tratando de conseguir este fiscal.
Los padres no se dan cuenta que por su irresponsabilidad ponen en peligro la vida no solo de sus hijos si no de los hijos de otras personas.
El gobierno local debe de enviar un mensaje duro a las personas que tienen armas de fuego, no es justo que las vidas de pequeños que empiezan a vivir sean apagadas por algo que se pudo haber prevenido.
En el caso de la muerte de la hija del policía, es hasta cierto punto incomprensible como una persona con tanta capacitación deja una pistola al alcance de un menor, un error sin precio, ya que su hija falleció.
Y que decir del incidente del fin de semana pasado; el niño de 3 años se dió un tiro mortal en la cabeza, luego de hallar la pistola del novio de su madre dentro del carro, mientras ellos le ponían gasolina al auto.
Segundos, son lo que le toman a un niño para hacer una travesura, y no son galletas o dulces lo que se dejan a la mano de los niños, son armas que dejaron a su disposición.
Adelante fiscal Hauge, alguien tiene que hacer entender a los padres que la negligencia sale demasiado cara.
