El Papa visitó México

Efrain Palomino

Corresponsal de La Raza del Noroeste en México

Hay una frase popular en México que dice: No hay día que no llegue y fecha que no se cumpla. Y el pasado 23 de marzo se cumplió una fecha que con ansias esperaba el pueblo mexicano y es que el Papa Benedicto XVI pisó, por primera vez, territorio mexicano.

El viernes 23 de marzo aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato el avión oficial del Vaticano, y en él arribó la comitiva que rodea al Papa en cada visita de Estado que el sumo pontífice realizó.

El presidente de la República, Felipe Calderón, recibió a su santidad en un acto protocolario en el que también hizo acto de presencia el Gobernador del Estado de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, y el arzobispo de León, José Guadalupe Martín Rábago.

Las primeras palabras de su santidad a su llegada aludieron a la inseguridad que aqueja al país. “Señor Presidente, pediré al Señor y a la virgen de Guadalupe por este pueblo, y rezaré por quienes más lo necesitan, por los que sufren de nuevas formas de violencia”, expuso.

Para el sábado 24 de marzo, el Papa se dirigió a la glorieta de Santa Fe en Guanajuato Capital, en donde lo esperaba el Presidente Municipal de la ciudad, Edgar Castillo, para entregarle las llaves de la ciudad.

Para el domingo 25 de marzo, Benedicto XVI comenzó sus actividades sobrevolando el Cerro del Cubilete para bendecir al Cristo Rey (el más grande del mundo hecho de bronce, con 20 metros de altura y 190 toneladas de peso).

Posteriormente, el Papa arribó al Parque Bicentenario, ubicado en Silao, para encabezar la misa multitudinaria a la cual asistieron más de 600 mil personas. El momento más emotivo de la celebración eucarística fue al final de la misma, en la que Benedicto XVI se hincó frente a la virgen de Guadalupe para orar por todo el continente.

Al concluir la misa, el Papa regresó a León para finalizar sus actividades en la Catedral Metropolitana de León en la que llevó a cabo la celebración litúrgica con los obispos de América Latina y el Caribe, a quienes les dirigió un mensaje: “Les ruego que, al regresar a sus sedes, trasmitan a sus fieles el afecto entrañable del Papa y que podamos confirmar en la fe al pueblo latinoamericano en sus fatigas y anhelos, con entereza, valentía y fe firme”.

Antes de que Benedicto XVI se dispusiera a descansar, un mariachi se postró a las afueras de su morada y entonó varias canciones mexicanas. Para sorpresa de los reunidos, el Papa salió a despedirse y con palabras muy emotivas agradeció al pueblo mexicano su hospitalidad: “Muchas gracias por este entusiasmo.

Estoy muy feliz de estar con ustedes. He hecho muchos viajes, pero nunca me habían recibido con tal entusiasmo. Ahora puedo entender por qué Juan Pablo II decía ‘siento que soy un Papa mexicano‘. México siempre estará en mi corazón”, concluyó su santidad.