(AP)
Bien equipados, y con conocimiento del terreno, aproximadamente una decena de esquiadores iban abriéndose paso sobre 18 pulgadas de nieve nueva, cuando de repente una avalancha los golpeó, cerca de una estación popular de ski en Washington.
Tres hombres murieron el domingo, cuando fueron arroyados por la avalancha un cuarto de milla por un cañón. Un cuarto esquiador fue rescatado por un dispositivo de seguridad, dijeron las autoridades. El grupo grande se había dividido en tres grupos pequeño antes del alud, pero algunos esquiadores “backcountry” quedaron medio enterrados. Los que se pudieron liberar, intentaron sacar a otras victimas e intentaron en vano realizar respiración cardiopulmonar a los tres esquiadores.
“La mayoría de las personas involucradas en este hecho eran esquiadores bien conocidos en la comunidad esquiadora, en especial a los que patrullan aquí”, dijo el Lugarteniente Chris Bedker de la unidad de búsqueda y rescate del Departamento del Sheriff del Condado King.
El Seattle Times reportó que dos de las víctimas era Chris Rudolph, un director de mercadeo para Stevens Pass de 30 años, y Jim Jack un juez de esquiadores competitivos de 46 años.
Las fatalidades en Stevens Pass formaron parte de un domingo mortal en las pistas de ski.
Un ‘snowborder’ murió en una avalancha separada en el área de ski Alpental al este de Seattle, dijeron las autoridades.
Los hombres que murieron en Stevens Pass cayeron de aproximadamente 1,500 pies en el área de Tunnel Creek Canyon, dijo el Sargento Katie Larson.
El cuarto esquiador que fue arrastrado por la montaña, se encontraba a 80 millas al noreste de Seattle, el destino de la mujer fue distinto dado al dispositivo de seguridad que llevaba consigo, dijo Larson.
ESPN.com identificó a la sobreviviente como una esquiadora profesional llamada Elyse Saugstad, quien dijo que utilizó una bolsa de aire, cuando la golpeo la avalancha.
Michelson dijo que la diapositiva inicial era de aproximadamente 30 pies de ancho y tres pies de profundidad, pero rápidamente creció mientras que arroyaba a Saugstad y las otras tres víctimas.
Saugstad dijo que ella inmediatamente desplegó la bolsa de aire de su mochila, y gracias a esta acción ella está con vida.
“Todo estaba enterrado con excepción a mi cabeza y mis manos” después de reajustar la bolsa de aire, dijo ella.
Dos de las víctimas fueron halladas cerca, mientras la tercer fue encontrada a “varios cientos de pies” debajo de la montaña, dijo Saugstad.
