Transgéneros logran asilo

E.J. TAMARA

The Associated Press

Los inmigrantes llegan a Estados Unidos y buscan legalizar su permanencia con peticiones de asilo. Francis está a punto de obtenerlo, pero no por razones políticas o económicas sino por su orientación sexual.

Francis Murillo, de 41 años, sostiene que sus vecinos la comenzaron a violar a partir de los cinco o seis años. Entonces no tenía idea de lo que estaba pasando.

Durante su niñez y adolescencia fue tan discriminada y rechazada por ser “diferente”, que no quisiera volver a vivir esta etapa, dijo en entrevista a la Associated Press.

“Nunca me he sentido hombre, siempre me he sentido femenina. De chico siempre hice todo como niña… Hubo muchas cosas que me lastimaron en mi niñez, fue terrible”, dijo la mexicana.

Comenzó a ser violada a los 17 años por un familiar: su cuñado, un comandante de la policía, de acuerdo con su declaración jurada presentada para su caso de asilo.

“El me abusó como por cerca de un año. Me amenazaba, diciéndome que no diga nada a mi hermana ni mi mamá porque me iba a echar la culpa a mí. El era o es de familia de dinero y tenía una posición más o menos en la policía. Callé por mi propia seguridad”.

Dos años después, tras terminar la preparatoria, decidió romper con el abuso y abandonó su hogar y encaminó a Estados Unidos, donde ingresó ilegalmente por primera vez en 1989.

En 1993 fue deportada pero volvió a reingresar de manera ilegal el mismo año. No fue sino hasta el 2007 que solicitó asilo, caso que está pendiente.

Murillo tiene un número de Seguridad Social y permiso para trabajar. Sin embargo, no puede aprovechar este beneficio debido a que está discapacitada tras haberse lesionado en el trabajo.

Antes de lastimarse el hombro, la pierna y cuello, trabajaba cuidando personas de la tercera edad y limpiando casas por su cuenta.

Desde hace unos seis años vive con una familia en Sylmar, al norte del centro de Los Angeles, y muchas veces visita a su amiga Rosario Zomeda, a quien conoce desde hace casi ocho años, y su niña, Cielo Arana Zomeda.

“La mayoría de los transgéneros que solicitan asilo han pasado por tantas cosas, física y emocionalmente. Han sido abusados y rechazados por su familia, vecinos, amigos, policías. Llevan heridas profundas. Son sobrevivientes”, dijo la abogada de Murillo, Margarita Manduley, quien dice haber ganado todos los 30 casos de asilo de personas transgénero que ha llevado en el área de Los Angeles.

Transgénero es un término que define una persona cuya identidad de género o expresión de género no va con el sexo que tiene al nacer, según La Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación (GLAAD por sus siglas en inglés).

El término incluye pero no es limitado a transexuales, travestis y otras personas que no viven conforme a su sexo natal. Una persona puede considerarse transgénero aún cuando no ha alterado su cuerpo con hormonas o cirugías.

La cifra precisa de trangéneros latinos que solicitan o ganan casos de asilo es incierta pues la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS por sus siglas en inglés) no clasifica los casos de asilo según tipo (sea por raza, nacionalidad, política, religión o participación en una grupo particular – donde caben los casos por orientación sexual) u origen étnico.

La orientación sexual como tipo de petición de asilo es reconocida por las leyes migratorias desde 1994, cuatro años después del caso del gay cubano Fidel Armando Toboso-Alfonso, que sentó precedente al establecer que la homosexualidad puede constituir un grupo social particular.

Para ganar un caso de asilo, los solicitantes tienen que demostrar que tienen miedos bien fundados de ser acosados en su país, o presentar evidencias de haber sido acosados por las autoridades de su país o por otras personas o grupos que el gobierno no esté dispuesto o sea capaz de controlar.

Por lo demás, el proceso es similar a cualquier otro caso de inmigración.