Reflexiones
La Raza del Noroeste
Las familias de Tacoma finalmente podrán respirar tranquilas, el distrito escolar y el sindicato de maestros finalmente llegaron a un acuerdo después de ocho días de protesta.
Si las razones de salir a las calles a protestar fueron o no justificables, no sabemos. Lo que si sabemos es que el daño de una protesta como esta finalmente recae sobre los estudiantes y los padres.
Las clases en Tacoma dieron inicio el 7 de septiembre y se pararon abruptamente el 13 de septiembre, cuando los maestros iniciaron su huelga, forzando a los padres a buscar lugares donde dejar a sus hijos. Tanto el distrito escolar como el sindicato se olvidaron poner como prioridad a los estudiantes.
Llegar a un paro abrupto en la educación, ya cuando los estudiantes están retomando el hilo de la escuela, es sin duda un daño para el alumno. Dondequiera escuchamos que la educación es impórtate, como también la consistencia lo es para un niño o joven. Ni el distrito ni el sindicato mostraron que los estudiantes son lo primordial. Se tardaron ocho días en llegar a un acuerdo, eso no puede ser aceptable.
La Gobernadora Chris Gregoire tuvo que intervenir en las negociaciones y citó a ambos partes a una reunión en el capitolio. Como niños llegando a ver al rector, finalmente llegaron a un acuerdo. La gobernadora, como la persona con el poder más alto en el estado, tenía que intervenir de alguna manera.
Los estudiantes del distrito ahora tendrán que reponer los días perdidos al final del año, pero aunque los repongan, no es justo que situaciones como esta pasen en las escuelas. Tanto el sindicato, como el distrito tienen todos los meses durante las vacaciones del verano para llegar a un acuerdo, para no lastimar a los estudiantes durante el año escolar.
Es importante que los padres de familia se involucren en las escuelas de sus hijos, se reúnan con el PTA (Asociación de Padres y Maestros) y alcen sus voces cuando haya una situación que pone en jaque la educación de sus chamacos, como se le dice en México.
