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Los resultados se obtuvieron de un estudio de 422 niños maltratados que proceden mayormente de familias de bajos ingresos económicos, que residen en 74 condados de cuatro estados.
Pero la principal autora del estudio, la doctora Rachel Bergel, del Hospital Infantil de Pittsburgh, dijo que los resultados confirman reportes de muchos pediatras que han visto un incremento en el número de bebés sacudidos y de víctimas de otras formas de abuso que pueden causar daño cerebral.
Aunque este tipo de maltrato es poco común, el número de casos en los condados estudiados se incrementó en 65%, al pasar de 9 casos por cada 100.000 niños en los años previos a la recesión a casi 15 por cada 100.000 niños durante la recesión.
Los niños incluidos en el estudio eran menores de cinco años, y su mayoría, bebés. Muchos de ellos sufrieron daño cerebral y 69 murieron, aunque el índice de mortalidad no ha aumentado durante la recesión.
Las tasas de desempleo en los 74 condados también subieron durante los cinco años de estudio. La proporción de niños que recibían servicios del programa gubernamental Medicaid, de atención médica para pobres, también se incrementó, de 77% antes de la recesión a 83%. Sin embargo, no se reportó información sobre seguro o empleo de las familias de los niños maltratados.
Si se combinan el estrés de criar un niño con los recortes salariales o la pérdida de empleos se obtiene “una especie de bebida intoxicante en términos de pensar en posible violencia física”, dijo Mark Rank, profesor de bienestar social de la Universidad de Washington en Saint Louis. Dijo que los resultados del estudio son similares a investigación sociológica que vincula la violencia con una disminución en el bienestar económico.
Junto con datos del censo de Estados Unidos revelados la semana pasada que señalan que 46 millones de estadounidenses viven en estado de pobreza, el estudio muestra que “mientras la pobreza y el estancamientos económico continúen… hay costos verdaderamente humanos involucrados”, dijo Rank.
