Georgina Montalvo
Agencia Reforma
El último examen reveló que ya no hay rastros de cáncer de mama. Valió la pena el esfuerzo para sobrellevar el tratamiento. Pero es muy probable que tenga el temor de volver a recaer, preocupación normal en esta situación, según expertos en cáncer.
Tener presente que el seguimiento médico continuará por los siguientes años es una manera de reducir el estrés.
“Aunque haya respondido al tratamiento, el primer año debe volver al médico por lo menos cada tres meses el segundo año, cada seis y a partir del tercero, cada 12 meses”, indica Horacio Astudillo, oncólogo del Centro Médico Nacional Siglo XXI, del IMSS.
“Estas revisiones son necesarias para confirmar el estado del paciente, seguir y controlar los efectos secundarios del tratamiento y para instaurar en caso necesario, un nuevo tratamiento lo más rápidamente posible, si reaparece la enfermedad”, refiere la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en su página www.todocancer.com.
“Estas visitas pueden incluir exámenes físicos y análisis de sangre, los cuales pueden ayudar a determinar si el cáncer ha regresado. También es posible que se necesiten otros estudios, como radiografías del pecho, tomografías computarizadas o imágenes por resonancia magnética”, señala la Sociedad Americana del Cáncer (SAC) en su página web.
Diversas experiencias, distintos pronósticos
Como cada mujer vive una historia diferente, no es posible determinar quién sí y quién no tendrá que volver a enfrentar la enfermedad.
Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable ayuda a todas a recuperar posibles funciones perdidas.
“No hay estudios que avalen que se puede prevenir el riesgo de la reaparición del cáncer, pero evidentemente se tienen beneficios al adoptar un estilo de vida sano”, asegura Horacio Astudillo.
Entre las secuelas del cáncer de mama se encuentran el linfedema (obstrucción de los canales linfáticos del cuerpo), la hinchazón del brazo o algún grado de afectación en las articulaciones del brazo, pérdida de sensibilidad o movilidad del brazo y aunque estos problemas no se corrigen totalmente, con fisioterapia la mujer puede recuperar funcionalidad.
Otro aspecto que alimenta el optimismo de las mujeres con cáncer de mama es que, según la Asociación Española Contra el Cáncer, conforme avanza el tiempo, las posibilidades de recaída disminuyen.
“La recaída se da porque quedan células que no se pueden detectar, y éstas se pueden reactivar en cierto porcentaje cinco o hasta diez años después”, explica Astudillo.
El estilo de vida
Reflexionar cómo era su vida antes del cáncer le puede servir para decidir qué hábitos puede retomar y cuáles debe abandonar una vez que ha superado la enfermedad.
Por ejemplo, si llevaba una dieta con muchos carbohidratos y grasas, puede pedir asesoría a un experto en nutrición para que le diseñe una dieta considerando su estado de salud general.
Además, es posible que el tratamiento haya cambiado su sentido del gusto o alterado la función de su sistema digestivo.
“Si está perdiendo peso o tiene problemas con el sentido del gusto, sepa que será momentáneo puede empezar por ingerir comidas ligeras cada dos o tres horas hasta que se sienta mejor”, establece la SAC.
Una buena alimentación, sumada al ejercicio regular le ayudarán a mantener un peso saludable y eso le dará más energía.
Si le cuesta trabajo alguno de los cambios que considera necesarios, como dejar de fumar, puede pedir ayuda en alguna Clínica de Tabaquismo.
Retomar el ejercicio
Si estuvo enferma o en cama durante el tratamiento, es normal haber perdido algo de su forma física, resistencia y fuerza.
“El ejercicio puede ayudar a combatir el cansancio y a contrarrestar ese sentimiento de depresión que algunas veces surge”, agrega la SAC.
El programa de ejercicios que adopte debe ser adecuado a sus capacidades actuales y debe consensuarlo con el médico. La pertinencia de que las mujeres sobrevivientes de este cáncer se mantengan activas quedó comprobada en un estudio realizado con más de 2 mil estadounidenses en esta situación, a las que monitorearon por más de 11 años.
Los investigadores encontraron que las que tenían limitaciones físicas eran más propensas a morir por otras enfermedades, y que las mujeres mayores con sobrepeso tenían más probabilidad de tener limitaciones físicas durante al menos 18 meses luego de terminado su tratamiento.
Los investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), autores del estudio, aseguran que las deficiencias se producen en hasta el 39 por ciento de las supervivientes, y afectan el movimiento, la fuerza y la destreza. Se ven incapaces de arrodillarse, levantar objetos que pesen más de 4 kilos y medio, estar de pie, levantarse durante largos periodos, subir y bajar escaleras o caminar dos o tres cuadras.
Estados de ánimo
Las emociones encontradas son características de esta etapa, aseguran los expertos. “Cuando termine su tratamiento es posible que sienta muchas emociones (…) Este es el momento en que necesita personas a las cuales acudir para que le den fuerza y le consuelen como familiares, amigos, asociaciones de apoyo, grupos religiosos, comunidades de ayuda en internet y consejeros”, recomienda la SAC. Además, cada cita de seguimiento médico es un momento de tensión: “La ansiedad, los recuerdos y los miedos dormidos se ‘despiertan’ y el fantasma de la recaída puede volver a estar presente”, considera la AECC. Una vez recibidos los resultados estas reacciones se disiparán, aunque en muchos casos siempre existe un poco de ansiedad y preocupación con las que se tiene que aprender a convivir. En caso de que las pruebas reflejen alguna anormalidad, pueden persistir esas emociones, por lo que pedir ayuda a un psicólogo especializado en personas con cáncer es muy importante.
La reconstrucción
La reconstrucción de mama puede ser una parte importante de la recuperación de esa vida que llevaba antes de padecer cáncer. “Hay muchas mujeres que se han reconstruido la mama y otras muchas que no. La decisión de reconstruirse la mama debe ser siempre personal y tiene que basarse en una buena información”, advierte la AECC. Esta reconstrucción puede realizarse de forma inmediata tras la cirugía o pasado un tiempo, meses o años después y debe realizarla un cirujano plástico. El objetivo es crear una mama similar en forma, tamaño y textura a la no operada. “Este procedimiento quirúrgico no altera la evolución de la enfermedad, es decir, no incrementa el riesgo de recaída del cáncer de mama, ni interfiere con el tratamiento de quimioterapia o radioterapia, aunque la enfermedad reincida”, aclara la organización española. Difícil noticia
Una encuesta realizada en varios países europeos y de Estados Unidos, que se presentó en la Conferencia Europea sobre Cáncer, reveló que los médicos viven un profundo impacto psicológico ante la reaparición del cáncer de mama en sus pacientes. “Un número significativo de médicos afirmó que la peor parte de su trabajo era informar a una mujer acerca de la recidiva y que estos pensamientos y sentimientos desagradables seguían con ellos después de dejar la clínica o el consultorio”, reportó el Foro de ayuda a los afectados por cáncer y sus familiares, en su sitio www.AyudaCancer.com.
La encuesta, realizada entre 462 médicos, indicó que el 42 por ciento consideró que decirle a una mujer que su cáncer de mama ha reaparecido es la peor parte de su trabajo el 72 por ciento, pensó que decirle a una paciente que tiene cáncer de mama precoz es más fácil que decirle que tiene una reincidencia de la enfermedad el 33 por ciento, que se llevan a casa las preocupaciones sobre pacientes que han vuelto a enfermar y el 69 por ciento que se preocupan acerca de si están dando el mejor tratamiento a sus pacientes. De hecho, el 89 por ciento siente una gran sensación de satisfacción cuando sus pacientes tienen confianza en su tratamiento y otro 62 por ciento, que decirle a una paciente que sigue sin reincidencia a distancia es la mejor parte de su trabajo. Mejore su alimentación
Estos son algunos hábitos sanos que puede adoptar: · Coma cinco o más porciones de frutas y verduras al día. · Prefiera alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas blancas. · Elimine el consumo de carnes altas en grasa. · Disminuya la ingesta de carnes procesadas, como salchichas, jamón y tocino. · Si toma alcohol, limítelo a una bebida al día para las mujeres y máximo dos para los hombres por día.
¡A moverse!
Los sobrevivientes de cáncer que hacen ejercicio obtienen estos beneficios: · Mejoran el funcionamiento del corazón y la circulación ·Fortalecen los músculos ·Ayudan a aliviar el cansancio ·Reducen la ansiedad y la depresión · Tienen mejor autoestima y se sienten más felices
