Roberto Ramírez
Agencia Reforma
El TT RS es una clara muestra de lo anterior. Por sí mismas, las siglas TT ya son reconocidas en el mundo automotriz por ser la insignia de un buen deportivo, y cuando se le añaden otras dos letras, “RS”, entonces ya hablamos de un auto realmente excepcional.
Ésta es la versión más extrema del TT que la firma de los 4 aros ha fabricado hasta la fecha, y ya se puede obtener bajo pedido directo a la fábrica mediante cualquier concesionario Audi del País.
Para ello únicamente hay que extender un cheque por 88 mil 800 dólares si se quiere la versión S-Tronic de 7 cambios al volante que tuvimos a prueba, o bien, por 86 mil 800 billetes verdes para el manual de 6 velocidades.
Desde su primera generación, el TT destacó por su curvilínea silueta, sensual y deportiva.
Pero esta variante RS luce más estimulante que nunca con su prominente alerón trasero al estilo de los Porsche más veloces.
El interior también tiene distintivos que lo identifican como un RS, que acentúan su carácter deportivo y que hacen perfecta simbiosis con el refinamiento y el esmero que la firma de los 4 aros plasma en todos sus modelos, es como ponerse un buen traje con tenis y no desentonar.
Y como en todo deportivo, los adornos y los gadgets sobran cuando se enciende el motor. El corazón empieza a latir al unísono con el gorgoreo del 5 cilindros en línea turbocargado, y eso es todo lo que importa.
Se trata de un saludable 2.5 litros con 340 caballos de fuerza y 331 libras por pie de fuerza de torsión distribuidas entre los dos ejes gracias al sistema de tracción integral quattro, mismo que lo hace más seguro y más fácil de llevar rápido en toda circunstancia.
