Reflexiones
La Raza del Noroeste
No puede pedirse que un periódico ignore las malas noticias, ni siquiera cuando estas llegan una tras otra, producto de una crisis que lleva ya más de tres años de afectar este país.
Es por eso que nuestra historia de primera plana esta semana no solo tiene que presentar malas noticias, sino que debe resumirlas, porque en este tema son muchas.
La historia se escribe alrededor de las múltiples propuestas que están en curso dentro de la legislatura estatal, para hacer recortes al presupuesto de los Distritos Escolares de la región.
Estamos seguros que la nota no recoge todos los recortes, ni todos los distritos, pero tratamos de mencionar como ejemplo temas de impacto en zonas con elevada población hispana.
No creemos conveniente caer en el juego de criticar los recortes y decir verdades hipotéticas como estos recortes no sería necesarios si el estado redujera su burocracia, o aumentara impuestos a los ricos, o todas esas fórmulas que mencionan los políticos y suenan bien, pero nunca se implementan.
La realidad en la mayoría de los casos es que un grupo legislador en este país usualmente tiene algún sentido de la lógica, y que escucha las recomendaciones de la gente, el constituyente principal, mucho mas por lo menos que en los países de donde venimos. Que modo que las decisiones que se vienen duelen, y son difíciles porque si los servicios que se recortan no fueran necesarios, para comenzar no existirían.
Pero decidir entre despedir profesores, aumentar el número de estudiantes por salón de clase, o reducir los días de clases, es como escoger de varios males el menor.
Mucho se habla en esta región del tamaño de las clases, varios distritos aumentarán sus promedios por salón a 27 estudiantes o más, cuando la cifra de 23 era hasta unos años aceptada como soportable, es decir el aumento continúa,
Pero se debe pensar, por lo menos desde nuestra óptica inmigrante, que no es un número tan malo, si se compara con medidas de mucho mas impacto, como reducir los días de clase, forzando a los padres de familia, usualmente trabajadores, a buscar soluciones costosas para los días que los chicos no van a la escuela.
Somos un país en crisis y hay que aceptarlo, lo mismo para el estado de Washington; pero aunque los recortes duelen, son necesarios.
