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Las cuadrillas de emergencia abrieron huecos en las losas de concreto de un almacén Home Depot semidestruido, con la esperanza de encontrar a clientes y empleados atrapados. Un perro trepó por los escombros de una casa, olfateando en busca de cualquier rastro de la mujer y de un infante que vivían ahí.
En toda esta ciudad devastada, las cuadrillas de búsqueda fueron el martes de un montón de escombros a otro y trataron de responder a cualquier reporte sobre algún posible sobreviviente.
Durante una jornada en que el número de muertos en Joplin subió a por lo menos 122, otra ola de tormentas eléctricas generó tornados en Oklahoma y Kansas, matando por lo menos a seis personas.
Nueve sobrevivientes habían sido rescatados en Misurí, y las cuadrillas laboraban a contrarreloj, pues cualquier persona que siguiera con vida después del tornado más mortífero en 60 años perdía energías preciadas, dos días después del desastre. Además, se acercaba otra ronda de tormentas.
Milissa Burns iba perdiendo la esperanza de que fuera encontrado su nieto de 16 meses, cuyos padres estaban hospitalizados después de que el meteoro destruyó su casa.
Burns se presentó el martes en un consultorio dental, cerca de la vivienda de la familia, para ver la labor de una cuadrilla de búsqueda. En un momento, un perro identificó lo que parecían restos humanos. Ocho trabajadores cavaron, pero no tuvieron éxito en la búsqueda.
La mujer parecía agotada pero serena. Su hija, la tía del niño, lloraba a su lado.
“Hemos revisado ya en la morgue”, dijo Burns. “He llamado al 911 un millón de veces. He hecho todo lo que puedo. El era muy pequeño y ligero. Podría estar en cualquier parte”.
También el martes, el Servicio Meteorológico Nacional anunció que el tornado que destruyó Joplin fue un EF-5, la mayor categoría que se asigna a estos fenómenos, con vientos de más de 360 kilómetros por hora 8200 mph). Los científicos dijeron que al parecer, se trató de un extraño tornado de vórtice múltiple.
En estos tornados, hay dos o más centros de rotación, pequeños e intensos, que describen una órbita alrededor del embudo principal.
Los socorristas se centraron el martes en las tiendas y complejos de apartamentos de Joplin, abriendo agujeros en losas de concreto y buscando entre artículos regados, en una frenética búsqueda de sobrevivientes.
Sin inmutarse por relámpagos, ventarrones, la lluvia y el frío, los socorristas buscaron víctimas entre viviendas, negocios y vehículos destruidos por el tornado en esta localidad de Misurí, mientras los pronósticos del clima advertían de una posible nueva tanda de temporales.
El número de muertos es el mayor en casi seis décadas.
El gobernador de Misurí Jay Nixon dijo que las cuadrillas continuarán las búsquedas hasta que se conozca el paradero de todos los desaparecidos.
“Los socorristas creen que todavía hay personas vivas”, dijo Nixon a The Associated Press. Se trajeron reflectores para que continuaran las búsquedas durante la noche.
Un tornado causó estragos el domingo por la noche en el centro de Joplin, una localidad de 50.000 personas al sur de Misurí y cuya fuerza laboral la constituyen obreros manuales. El meteoro causó daños en el Centro Médico Regional de St. John.
El hospital confirmó que cinco de los fallecidos eran pacientes, todos ellos en condición crítica antes de que pegara el tornado. Un visitante también pereció en el hospital.
El tornado destruyó posiblemente “miles” de viviendas, dijo el jefe de bomberos, Mitch Randles, a la AP. El fenómeno arrasó con cientos de negocios, incluidos algunos grandes como la tienda para materiales de construcción Home Depot y una tienda Wal-Mart.
El desastre fue el segundo de mayor magnitud que deja un tornado en menos de un mes.
En abril, una serie de remolinos recorrieron seis estados del sur con resultado de al menos 300 muertos, poco más de dos tercios de estos en Alabama.
En Joplin, una parte del paisaje de la localidad quedó irreconocible. Casas en hileras fueron reducida a escombros, numerosos automóviles quedaron aplastados como latas de gaseosas y numerosos residentes, todavía conmocionados, recorrían calles en busca de los desaparecidos de sus familias.
El peligro para nada ha terminado. Persistían diversos incendios debido a fugas de gas en la localidad. El ambiente olía a amoniaco y propano en algunas zonas de desastre.
