Arlett Mendoza
Agencia Reforma
En el País, 18 por ciento de la población sufre una enfermedad mental, y muchas personas, al saber que un familiar, amigo o compañero de trabajo padece alguna, lo discriminan.
Este estigma social afecta seriamente la autoestima y rehabilitación de estos pacientes, de ahí la importancia de que cada vez más personas cuenten con información veraz sobre los males mentales.
“Cuando alguien sufre un mal como cáncer o diabetes, los familiares y amigos son empáticos con él. Por el contrario, en el caso de los padecimientos psiquiátricos, suelen alejarse e incluso culparlo de su situación.
“Esto causa un grave daño, pues gran parte del control de su enfermedad descansa sobre el hecho de que su entorno social y familiar lo apoye y comprenda”, señala Daniel Z. Lieberman, director del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad George Washington.
Errores comunes
Existen diversos errores que se pueden cometer debido a la falta de conocimiento de estas enfermedades, como es el hecho de creer que éstas pueden originar comportamientos violentos e impredecibles en quienes las padecen, pero la realidad es que la gran mayoría de estos enfermos no actúa así.
Existen cientos de estos males, por lo que encasillar a todos los enfermos como peligrosos es un grave error. Aun en los casos más severos, con el tratamiento adecuado, se pueden evitar los comportamientos violentos, señala Michael Compton, psiquiatra de la Universidad de Medicina de Atlanta, Georgia.
Otra equivocación es pensar que las enfermedades psiquiátricas y los trastornos mentales son distintos.
“La psiquiatría es una ciencia muy joven, pues, como el cerebro es tan complicado, en realidad, no sabemos lo que ocasiona una enfermedad psiquiátrica, por lo que utilizamos estos términos de forma indistinta”, explica Lieberman.
Una gran cantidad de estos males tiene un origen multifactorial, por lo que pueden desencadenarse por un factor genético, algún desequilibrio en los neurotransmisores del cerebro, como la dopamina y la noradrenalina, o un entorno social negativo, señala la psiquiatra Gabriela Garza, quien es jefa de hospitalización parcial del hospital Fray Bernardino.
La esquizofrenia es un ejemplo claro, ya que su manifestación tiene que ver con todas estas causas.
Por otro lado, los trastornos de personalidad, añade, también pueden derivarse de la herencia genética de los padres, y, a la vez, de los factores aprendidos en la cultura, los cuales influyen en la personalidad, aunque también pueden ocasionarse por el abuso de drogas o fármacos y por enfermedades físicas.
Además, es importante hacer notar que es posible tener dos o más enfermedades mentales a la vez.
¿Cómo es el diagnóstico?
Para los psiquiatras, la detección de estos padecimientos requiere amplios conocimientos sobre las distintas enfermedades mentales que existen, pues actualmente no hay ningún estudio que les ayude a determinarlas.
“Nosotros no tenemos un estudio de laboratorio que nos indique el padecimiento, como es el examen de la glucosa, que muestra si una persona es diabética.
“Sólo tenemos dos manuales psiquiátricos que contienen las clasificaciones, las cuales nos ayudan a realizar la detección. Aun así, es un arte diagnosticar porque sólo nos basamos en la clínica, donde se ven los signos, síntomas y evidencias que pueda aportar el paciente y los familiares”, señala Garza.
Uno de estos compendios es el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Psiquiátrica (DSM IV) de Estados Unidos, donde se estructuran los trastornos en 11 grandes grupos.
“Por mencionar algunos grupos y enfermedades, están los trastornos que se inician durante la infancia y la adolescencia, como los tics nerviosos, la dislexia -que es la imposibilidad de comprender la lectura- y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, que se caracteriza por distracción, periodos breves de atención, inestabilidad emocional y conductas impulsivas”, explica Compton.
También, agrega, se incluyen los trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, que aparecen en edades más avanzadas de la vida; los trastornos del estado de ánimo, como la depresión mayor, y el Trastorno Bipolar, así como los trastornos de ansiedad.
Por otro lado, también existe la Clasificación Estadística e Internacional de Enfermedades y Otros Problemas de Salud (CIE 10), publicada por la Organización Mundial de la Salud.
En ésta se agrupan todas las enfermedades existentes y tiene un apartado de padecimientos mentales, que también se dividen en 11 grandes grupos, los cuales son similares a los del DSM IV.
¿Son curables?
Estas enfermedades no son curables, pero, con el tratamiento adecuado, es posible que el paciente tenga una vida totalmente funcional.
“Para ello, se debe de trabajar de forma muy estrecha con el psiquiatra, quien le debe dar asesoría y, si es necesario, medicamento para aminorar los síntomas”, señala Compton.
Asimismo, dependiendo del padecimiento, será importante que el enfermo reciba atención multidisciplinaria.
También es importante que los miembros de la familia reciban terapia psicoemocional e información acerca de qué hacer en caso de crisis.
“El apoyo de los familiares es fundamental para que los pacientes puedan avanzar en su recuperación”, concluye Lieberman.
Males comunes
Los tres grupos de enfermedades mentales más frecuentes en la población mundial son, primero, los trastornos de ansiedad, en donde se ubican las fobias, sobre todo a las alturas, a los insectos y a volar en avión, además del desorden de ansiedad generalizada, pánico y trastorno compulsivo obsesivo; segundo, los trastornos del estado de ánimo, especialmente la depresión, y por último, los desórdenes alimenticios, como la anorexia y la bulimia nerviosas.
¿Se heredan?
El factor genético sí puede puede predisponer a una persona a padecer una enfermedad de esta índole. Sin embargo, se cree que sólo es el uno por ciento de la población el que lo tiene. De estas personas, los hijos de padres con males mentales tienen el 7 por ciento de probabilidades de sufrirlos, mientras que entre hermanos gemelos, si uno la presenta, hay 50 por ciento de probabilidades de que el otro también. Es importante mencionar que estos males también pueden brincar generaciones, es decir, de abuelo a nieto.
Fuente: Gabriela Garza, psiquiatra del Hospital Fray Bernardino
Ante la enfermedad mental
Si un familiar o amigo tiene alguno de estos padecimientos, toma en cuenta:
-Nadie es culpable.
-A pesar de todos tus esfuerzos, los síntomas que tiene tu ser querido pueden empeorar o mejorar.
-Si te sientes bajo presión en esta situación, significa que estás dando demasiado de ti.
-Es tan difícil para la persona enferma aceptar su condición como lo es para el resto de la familia.
-Recuerda que se debe mantener a la persona y su condición separadas.
-La enfermedad mental de un familiar no es motivo de vergüenza.
-Es posible que tengas que modificar las expectativas que tienes de la persona enferma.
-Reconoce la valentía que muestra el enfermo al luchar contra su mal.
-Después de la negación, la tristeza y la rabia, llega la aceptación. Si a esto se le agrega el entendimiento, se genera la comprensión.
-Los síntomas del mal podrían cambiar con el tiempo, aunque el trastorno subyacente permanece.
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos
