Del éxtasis a la agonía No caiga en este ciclo vicioso

<B>Ramón Clériga

</B><I>Agencia Reforma

La adicción a las drogas es causada por una cadena de eventos parecidos a los del hambre; sin embargo, las drogas que causan adicción provocan cambios en los receptores cerebrales, a los cuales se adhieren haciéndolos menos sensibles.

Este proceso genera una mayor tolerancia a la sustancia, de modo que hay que aumentar la dosis gradualmente, para llegar a sentir lo mismo; también crea abstinencia, que es la sensación de ansiedad al interrumpir el consumo de la sustancia y cada droga produce un efecto distinto.

El éxtasis actúa sobre la corteza frontal del cerebro, estimula las células que producen serotonina y generan sensación de euforia y afecto. Así, el éxtasis, funciona como los antidepresivos, pero más fuerte, como una ola de neurotransmisores y produce, mas adelante, un síndrome de abstinencia y depresión crónica en quienes son consumidores asiduos.

¿LA DROGA DEL AMOR?

Éxtasis es el nombre popular del metilen-dioxi-metanfetamina, droga de diseño o sintética fabricada en laboratorios clandestinos y cuyo uso no es terapéutico. Se le llama la droga del amor porque facilita, transitoria y artificialmente, la empatía, la sociabilidad y el contacto interpersonal.

En otras palabras, el éxtasis está compuesto por una metanfetamina, un estimulante muy potente del sistema nervioso, al que se le han agregado características para provocar efectos alucinógenos.

FORMAS DE PRESENTACIÓN

Esta droga se presenta fundamentalmente en pastillas. Dichas tabletas pueden contener sólo éxtasis o tener adicionado otros elementos químicos, como cafeína, ketamina o efedrina. En cada tableta puede haber entre 10 a 200 miligramos de contenido de metanfetamina.

Las tabletas se presentan en distintos colores, formas y tamaños, atractivos para los jóvenes, como caritas felices, símbolos pacifistas, etcétera.

COMPLICACIONES

La experimentación de los efectos adversos no depende de las dosis o la concentración en la sangre, sino más bien de la tolerancia de cada organismo. Una persona que consume altas dosis puede no sufrir los efectos adversos, como sí puede sentirlos alguien que ha usado dosis bajas.

El consumo de la droga provoca el “síndrome de la serotonina” que puede inducir una gran concentración de ella en el cerebro con hipertermia, arritmias, confusión mental y agitación psicomotriz.

Los resultados de la hipertermia provocada por el uso de éxtasis son deshidratación, convulsiones, liberación de hemoglobina en sangre, daño renal o hepático, coagulación intravascular de modo que la sangre forma coágulos en distintos órganos con una consecuente pérdida de oxígeno, con náuseas, vómito, debilidad y confusión. La toxicidad inducida por éxtasis puede ir desde una disfunción hepática menor a un daño completo del hígado. También puede haber daños dentales a causa del bruxismo.

EFECTOS POSTERIORES

Los efectos algunos días después pueden ser una neurotoxicidad inducida por el éxtasis, con daño irreversible de largo plazo de las células cerebrales.

Finalmente, existe alguna evidencia de daño a la memoria, aunque no ha sido completamente verificado.