Alberto Bortoni
Agencia Reforma
Los vehículos convertibles, incluso los de techo rígido, siempre tienen sus inconvenientes y el nuevo Chrysler 200 Convertible no es la excepción.
Pero no todos son los inconvenientes tradicionales de los autos descapotados. El 200 hace algunas cosas muy bien, como dar suficiente espacio y comodidad para cuatro personas y personas adultas. Aun que se trata de un modelo de dos puertas, el 200 tiene suficiente espacio en las plazas traseras para ir cómodos en viajes largos, algo que en pocos otros descapotables se puede decir y ninguno en su segmento.
Chrysler ha dado un toque de lujo en el interior del nuevo modelo. Se tienen materiales con una alta calidad aparente y aunque los ensambles podían ser mejorados las sensaciones a la vista e incluso al tacto de la mayoría de las superficies dejan una buena impresión.
Una de las cualidades más importantes de el 200 es su buena visibilidad. Aunque sí hay algunos elementos que hacen parecer a la cabina más pequeña que lo que en realidad es; particularmente la altura baja del parabrisas en la vista hacia el frente, los cristales laterales tienen suficiente área para dejar entrar grandes cantidades de luz. Y en las direcciones relevantes para la conducción se tiene una buena línea de visión.
El nuevo 200 convertible se beneficia de las nuevas motorizaciones de Chrysler, o más bien de el nuevo motor. Este modelo, al igual que muchos otros modelos del grupo Chrysler, está disponible con el Pentastar V6 de 3.6 litros.
Son dos los problemas que tiene el 200 para acelerar en ciudad. El primero es que como la mayoría de los convertibles, se trata de un modelo más pesado que la versión convencional y así se siente. El motor realmente tiene que revolucionarse para poder moverlo con rapidez y aunque lo hace sin quejarse, sí se nota que le cuesta trabajo.
El segundo problema para la motorización es la transmisión. Es automática de seis velocidades con Autostick, el sistema manual de Chrysler. Las relaciones están bien espaciadas, pero la calibración ha sido creada para optimizar el consumo de combustible.
Pero el 200 convertible no pretende ser un deportivo, al contrario, este es un modelo para disfrutarse de una forma relajada y eso lo hace perfectamente. Descapotarlo toma unos cuántos segundos, no hay que esforzarse más que lo que costaría bajar un cristal. El sistema es sofisticado, deja una silueta agradable y perfectamente limpia. Incluso si no se utiliza descapotado, el 200 tiene un buen nivel de aislamiento interior. Es decir, no hay mucho ruido de aire o crujidos de la carrocería por flexiones indeseadas del chasis.
