Por JASON DEAREN y ALEX SANZ,
Associated Press
PALM BEACH, Florida, EE.UU. (AP) — La decisión de Donald Trump de sacar a Estados Unidos del acuerdo climático de París podría acelerar el deterioro de las numerosas propiedades costeras de su familia en las próximas décadas, sobre todo las que se encuentran al borde de las amenazantes aguas del sur de la Florida.
La mansión de Mar-a-Lago, las torres que llevan su nombre en las playas de Miami y el campo de golf de Doral son todos amenazados por la crecida del mar, según proyecciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y el South Florida Regional Climate Change Compact. Los daños graves pueden llegar más rápido si Estados Unidos se sale del acuerdo internacional diseñado para combatir las emisiones de gases que retienen calor y que están generando un calentamiento global. Sus propiedades viven del turismo, las comunidades para golfistas, los sitios donde van los pescados gordos a gastar dinero y codearse entre ellos.
Las carreteras del sur de la Florida ya se inundan cada vez que llueve o que hay mareas altas, obligando a que se las eleve o se las traslade y a que se instalen costosos sistemas de bombeo. Si desaparecen las playas o se inundan las calles, eso va a afectar el valor de su propiedad. Como empresario prudente, debería saber que la ciencia no se equivoca y que hay que prepararse y planificar. Mar-a-Lago, tiene 123 habitaciones, y su club privado se encuentran en un islote paralelo a la costa, con el océano Atlántico al este y el Canal Intercostal al oeste. Si el mar sube entre 60 y 90 centímetros (dos a tres pies) este siglo como pronostican los científicos, el agua llegaría a los terrenos occidentales de la mansión y las carreteras y puentes usados para llegar a ella también serían afectados.
