(AP) — Las frecuentes visitas que hace la familia Flores a sus parientes en México comienzan con un viaje en auto de dos horas desde su residencia en un suburbio de Los Angeles hasta San Diego, seguido de un rápido cruce de la frontera en auto hasta el aeropuerto de Tijuana, donde toman un avión que los lleva a Guadalajara.
Llegar allí es un trámite rápido, pero el regreso puede tomar el doble del tiempo debido a las largas filas de automóviles esperando ingresar a Estados Unidos.
“Es una pérdida de tiempo, pero ahorramos dinero volando desde Tijuana”, comentó Noel Flores, mientras esperaba con sus padres por un vuelo a Los Angeles en el Aeropuerto Internacional A.L. Rodríguez.
El retorno podría ser tomar mucho menos tiempo si prospera la iniciativa de un grupo de inversionistas de México y Estados Unidos que desean construir un puente peatonal que conecte medios de transporte del lado estadounidense de la frontera con el aeropuerto de la ciudad fronteriza de Tijuana.
Los promotores del plan dicen que ayudará a aliviar el tráfico en dos cruces fronterizos de la zona, permitirá explotar mejor el aeropuerto de Tijuana y evitará que los residentes del sur de California busquen otros aeropuertos cercanos, como el de Los Angeles.
El proyecto, con un presupuesto de 78 millones de dólares, contempla la construcción de un edificio de dos plantas con una playa de estacionamiento en Otay Mesa, distrito industrial en el extremo sur de San Diego, donde la gente podría dejar su auto, recoger su tarjeta de embarque, hacer los trámites de aduana e inmigración y cruzar la frontera a través de un puente de 160 metros (525 pies) que conduce al aeropuerto de Tijuana, donde habrá oficinas de inmigración mexicanas.
Completado el trámite de inmigración, podrán abordar sus vuelos.
