Luna de miel mortal

(AP) — Gabe Watson cumplió 18 meses en una prisión australiana por no hacer lo suficiente para salvar a su esposa en 2003, pero ahora enfrenta cargos más graves en Alabama. Watson se declaró culpable el año pasado en Australia de homicidio no premeditado. Llevaba casado sólo 11 días.

Los fiscales dicen que Watson preparó el plan para matar a su esposa, Tina Watson, de 26 años, antes del viaje, cuando ambos estaban en Alabama, lo que le daría al estado jurisdicción sobre la muerte.

El abogado de Watson dijo que su defendido solamente había tomado una breve clase de rescate dos años antes de ir a bucear a la Gran Barrera de Coral, en Australia, donde murió la mujer.

“Fue una clase de medio día”, dijo el abogado Joseph Basgier a la CBS. “El nunca había participado en un rescate. No era un experto rescatista. Nunca lo había hecho y estaba asustado. Se trataba de su esposa”, alegó.

En 2009, Gabe Watson —quien se había vuelto a casar— viajó a Australia para enfrentar juicio. Las autoridades en el estado de Queensland argumentaron que Watson mató a su esposa cortándole el suministro de aire y reteniéndola bajo el agua.

El forense de Queensland David Glasgow dijo que un posible motivo era la modesta póliza de seguro de vida de Tina Watson. Otro abogado de Watson, Brett Bloomston, dijo que un pago de 33.000 dólares del seguro fue hecho al padre de Tina, no a su esposo.

El padre de Tina Watson dijo que su hija le dijo que Gabe Watson quería que ella aumentase el valor de su póliza y lo nombrase a él como beneficiario.

Watson, de 33 años, se declaró culpable de homicidio y recibió una sentencia que el fiscal general de Alabama, Tory King, dijo era demasiado benévola.

Watson llegó a Los Angeles el jueves tras ser deportado de Melbourne, Australia. Se espera que llegue a Alabama a inicios de la semana próxima tras una comparecencia en un tribunal en California.

Australia, país que se opone a la pena de muerte, retrasó la deportación de Watson hasta que recibió un pedido del gobierno estadounidense que garantizaba que no exigiría la pena de muerte para el preso.