Reflexiones
La Raza del Noroeste
No deja de ser preocupante la cantidad de dificultades que está experimentando el Presidente de los Estados Unidos, Barak Obama, para llevar a cabo su programa de gobierno.
Parece que hubiera pasado un siglo, no dos años, desde que lo vimos levantar la mano triunfante, frente a una multitud al aire libre; la palabra “esperanza” y el grito de “sí se puede”, eran lo que más rodeaba su rutilante llegada al poder.
Hoy la situación es muy distinta; el señor Obama se mueve casi que a paso de paquidermo, tratando de negociar y conciliar intereses, tratando de lograr algo, usualmente cediendo a cambio en otra idea o en otro programa.
Esta semana, y como se reporta en nuestras páginas primera, tercera y séptima, el congreso ha negado o por lo menos demorado dos importantes ideas que el Presidente apoya.
Una muy importante para nosotros los inmigrantes, es la del Dream Act, una Ley que permitiría a menores que llegaron al país sin documentos un camino a la ciudadanía, a cambio de terminar sus estudios secundarios e incribirse en educación universitaria, y unirse al servicio militar.
La otra, una extensión a la reducción de impuestos que existe desde la época de George Bush; una idea que, de hecho, no hace parte de su programa, pero se había visto forzado a aceptar, a cambio de que el partido Republicano “trabara menos” sus iniciativas.
Un Presidente sin respaldo legislativo es, sin duda, una calamidad para cualquier país, más para este, que se debate en una crisis económica y de desempleo, sin parecer encontrar fórmulas para mejorar su posición en el ahora mucho más difícil y exigente ambiente mundial.
El Presidente parece atorado, no parece existir esa idea que haga pensar al unísono al país o a sus legisladores.
Muchos de nosotros crecimos oyendo que, en los Estados Unidos, existía propósito común, que se lograban acuerdos y todos “empujaban” en la misma dirección.
Parece que no en este momento, quizás por desgracia no en esta generación; por lo menos, a partir de lo que se ha visto en estos dos años, no bajo el mandato de Barak Obama.
Y eso no es una noticia buena para nadie.
