Cindy Arriola
La Raza del Noroeste con información de la AP
Los Soñadores, o “Dreamers” como se les conoce en ingles, continúan viviendo minutos de suspenso. El Dream Act (Ley para el Desarrollo, la Asistencia y la Educación de Menores Extranjeros) fue postergada.
Los demócratas dejaron momentáneamente de lado el Dream Act, ya que carecen en el Senado de los 60 votos necesarios para aprobar la medida. Pero prometieron volver a intentarlo antes de fin de año aunque los detractores de la medida en ambos partidos se apresuraron a decir que no cambiarán de opinión en los días finales del Congreso controlado por los demócratas.
En Seattle, Burlington, Yakima, Walla Walla, Kennewick y Vancouver se llevaron acabo vigilias organizadas por OneAmerica, este fue un movimiento nacional. De acuerdo a Charlie McAteer, portavoz de OneAmerica, el estado de Washington tuvo una de las mayores asistencias. En Seattle llegaron 70 jovenes a contar sus historias y sus sueños.
“Me siento optimista de que esta medida pase. Dara una esperanza a la gente joven”, dijo Jesus Pedraza de 21 años, originario del Distrito Federal en México, quien ahora reside en el área de Tacoma.
Pedraza dijo amar a este pais por todas las libertades y oportunidades que ofrece.
“Libertad de religión, libertad de pertenecer a cualquier partido político, libertad de expresión y las oportunidades para todos. Aquí no te mueres de hambre”.
La Cámara de Representantes aprobó el Dream Act el miércoles por la noche después que los líderes demócratas consiguieron trabajosamente los votos necesarios. Sólo ocho republicanos se sumaron a los demócratas para apoyarlo, mientras que casi 40 demócratas desertaron para votar por la negativa.
En el Senado, los demócratas prácticamente no tenían ninguna oportunidad de conseguir algún apoyo republicano ya que todos los 42 miembros de esa camada firmaron una carta comprometiéndose a bloquear toda acción hasta que se completen los proyectos para extender las rebajas impositivas y financiar el gobierno.
Pero aun cuando se concreten dichos acuerdos, es improbable que los demócratas consigan los 60 votos necesarios para actuar expeditivamente en una cuestión tan emotiva y complicada como la inmigración.
Entretanto, David Ayala, organizador de OneAmerica, dijo que ellos continúan en la lucha. “Le estamos dando las gracias a nuestra senadoras, Patty Murray y Maria Cantwell por su apoyo, y les seguimos pidiendo que convenzan a otros senadores [para que voten a favor]”. Ayala dijo que se planearan futuros movimientos, pero aun no se saben los detalles.
El senador Ben Nelson, uno de varios demócratas que rompieron con sus dirigentes para oponerse al proyecto, dijo que bloquearía los esfuerzos por reconsiderarlo.
El proyecto concede a cientos de miles de inmigrantes indocumentados, traídos a Estados Unidos de niños, una oportunidad de legalizar su situación si se inscriben en una universidad o se incorporan a las fuerzas armadas.
La medida es considerada por los activistas hispanos y defensores de los inmigrantes como un anticipo de lo que esperaban sería una acción más amplia del presidente Barack Obama y el Congreso para dar a los 10 a 12 millones de inmigrantes indocumentados una oportunidad de legalizar su situación.
La medida abarca a millones de indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos de niños, que en muchos casos se consideran estadounidenses, hablan inglés y no tienen vínculos con sus países ni familiares en sus países nativos.
El senador demócrata Dick Durbin afirmó que “tenemos una deuda con los jóvenes cuyas vidas se verán afectadas, tenemos una deuda con Estados Unidos que necesita su servicio en las fuerzas armadas y necesita su habilidad para construir nuestra economía, de enfocar honradamente esta cuestión y pedir a los miembros de ambos bandos que se sienten y reflexionen para ver si podemos decir a estos talentosos jóvenes hombres y mujeres ‘No hay lugar para ustedes en Estados Unidos”’.
“Hay lugar”, agregó.
